Cultura salvífica

El 9 de setiembre, Día del Niño, el Dr. Francisco Antonio Pacheco, ampliamente conocido en el país, publica en La Nación un artículo titulado A propósito de PISA: Costa Rica necesita más escuela, más colegio. Está dirigido a los lectores, pero especialmente al señor Ministro de Educación.

Contiene sólidas reflexiones sobre educación, esta vez movilizadas por el altísimo potencial de cambio que contiene la IA la cual “no solo acosa las mentes de niños y jóvenes, sino también el ejercicio profesional de los educadores y la civilización completa”. Afirma que “La formación debe centrarse en lo básico, en las habilidades lógico-matemáticas, en las capacidades de expresión y en la flexibilidad para enfrentar lo desconocido sin rendirse y sin dejarlo todo en manos de las máquinas.” Y señala que “La formación cultural va a llegar a ser la salvación de muchas personas, cuando la dignidad individual se vea comprometida por la desocupación… La gente está tan involucrada en los asuntos inmediatos y de detalle, que desatiende el futuro, aunque su llegada, cargada de cambios y detalles, esté a las puertas.”

Resueno con sus ideas en lo relacionado con la necesidad y las oportunidades de mejora de nuestra educación y extiendo mi preocupación a los desafíos que enfrenta nuestro sistema democrático.

Cito al Instituto Carl Rogers: “Una crisis existencial es un período en el que una persona  se sumerge en una profunda reflexión y se enfrenta a preguntas fundamentales sobre el propósito de la vida, la identidad y el significado de su existencia…»

Una crisis de salud se enfrenta con vacunas o medicamentos. Una crisis profunda, como sería la masiva desocupación o precarización de puestos, el aperezamiento cognitivo causado por la IA o la minusvaloración de nuestras maravillosas facultades naturales, configuraría una crisis existencial. Tal crisis solo se puede enfrentar con carácter, con visión filosófica, con política de la buena.

La IA podría sustituir a los maestros como fuente de información o como medio de transmisión de conocimientos. Pero difícilmente igualaría la conexión de espíritu a espíritu que hace saltar la chispa del maestro al alumno. La tarea esencial del maestro, cuando la IA lo supere en todas las otras, será inspirar a niños y jóvenes. Entusiasmar, es insuflarle a alguien un espíritu. Ayudarlo a elegir una posición ante lo trascendente. Facilitarle la adquisición de hábitos fundamentales. Enseñarlo a lidiar con el futuro incierto. Y con la infinita realidad que está fuera de nuestro control. Hecho esto, hay que dejar que su singularidad se manifieste y que de esta manera contribuya a la diversidad natural, la cual, podría ser el material indispensable para la evolución permanente que siempre está en marcha. Tal vez esa diversidad es el equivalente a lo que el ADN es para la evolución biológica.

Parece cercana la hora de que las actitudes serán más importantes que los conocimientos; que las que nos salven, no serán aquellas actitudes a las que les hemos puesto mayor atención, sino las que constituyen el núcleo de nuestra habilidad para sobrevivir; las que forman parte de la esencia de nuestra civilización; las que sin apercibirnos de ello, son capaces de sostenernos en las crisis profundas y guiarnos hacia la luminosidad de nuevas formas de vida, de nuevas formas de expresión, de nuevas formas de ser.

¿Qué de relevante veo en la cultura? Veo el espíritu científico, la ética, la política, la filosofía, todo lo que tiene que ver con acción humana, racionalidad, libertad y responsabilidad personales, elección de actitudes. Cada uno de nosotros debería saber qué hacer en una situación desesperada, educativa o política. Cultura es que una comunidad o un país lo sepan y que ese saber lo salve.

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