La autora Bronnie Ware, en un libro sobre lamentos de los enfermos terminales, dice que el más frecuente es el de no haberse empeñado en cumplir sus propios sueños y el de haber en cambio intentado cumplir sueños ajenos.
Freud decía que somos vividos por el ello, de manera que no es nuestro yo el que vive. Pero en situaciones menos profundas, cuántos hijos, cuántos esposos, dedican más energía a los sueños que sobre ellos formulan sus padres o sus cónyuges, que a sus propios sueños y anhelos.
Hay anhelos imaginados superficialmente y anhelos pensados, examinados, reposados, realizables. Podríamos dejar de atender a los primeros, pero miremos con seriedad a los segundos. No hagamos a la carrera un inventario de anhelos. Escudriñemos aquellos que nos han visitado varias veces y tal vez vestidos de diferentes ropajes. Que el gesto minusvalorativo de otros no nos lleve a descartarlos. Solo cada quien conoce plenamente sus circunstancias internas y externas. Hagamos un esfuerzo por reconocer los sueños profundamente arraigados en nuestras circunstancias internas, porque ellos pugnan por desplegar nuestro ser.
No todos perseguimos los sueños de la misma forma. Hay formas silenciosas, discretas, tímidas de perseguir un sueño. Las hay estentóreas, grandilocuentes, ruidosas. Hay sueños que se ven hacia el futuro. Y nos sabemos caminando hacia ellos. Hay sueños que solo los descubrimos cuando miramos hacia atrás. Aquellos pasos lejanos, vacilantes, temerosos, sin propósito aparente, se hilvanaron maravillosamente y produjeron ese sueño del cual más tarde nos fuimos dando cuenta. Son los sueños que alcanzamos sin haberlos soñado, pero que agradecemos como dones.
Tenemos sueños. Y sueños sobre los sueños. No se trata de ponernos en un día feriado y lluvioso a hacer una lista de sueños. Se trata de indagar en nuestro interior qué es lo que haríamos si no tuviéramos las ocupaciones o las obligaciones que tenemos. Tal vez no podemos ir a hacer ese safari, pero a lo mejor un domingo al mes en contacto con la naturaleza podría ser un buen sustituto. Tal vez ya se nos pasó la edad de la aviación o el paracaidismo, pero aún quedan otras actividades que nos podrían dar igual sensación de aventura.
Sueños con trampa
Clasificaría los sueños según dos dimensiones. Por un lado, la realización que darían. El grado previsto en que nos harían sentir más plenitud. Por otro lado, la factibilidad de lograrlos. La más alta puntuación la obtendrían los sueños cuyo cumplimiento nos daría alta realización, alta satisfacción y que sean factibles, lo cual no quiere decir, fáciles. Quiere decir realizables. Los que son de poca satisfacción esperada y de alta dificultad para lograrlos, serían los de más baja puntuación.
No nos congelemos en torno al logro de los sueños de más alta satisfacción esperada si son de alta dificultad de logro. Los sueños de alta dificultad de logro podrían tener el destino inconsciente de ser agregados a las notas de nostalgia del tango que iríamos preparando para la edad madura. Hay una clase media de sueños que son muy realizables y de una saludable deseabilidad. Apuntémosle a esos.
Es posible aprender a realizar sueños. Ir logrando los sueños de esa clase media, nos producirá confianza y sensación de logro y nos abrirá las puertas para lanzarnos hacia retos más difíciles y de mayor satisfacción esperada.
Obstáculos a los sueños
La rutina nos consume. Tal vez será difícil encontrar tiempo libre para esos sueños complicados. Entonces los posponemos. Algunas de estas posposiciones son del tipo de para nunca sin falta, porque la probabilidad de que los astros se alineen y creen una situación totalmente propicia, podría ser reducida.
Pero algún tiempo libre tenemos. Tal vez no el próximo fin de semana, pero sí el que sigue. Y tal vez no todo el fin de semana, pero ¿qué haríamos si pudiéramos dedicar dos horas a algo que nos diera mucho gusto o que valoráramos mucho? A veces no es fácil encontrar esas dos horas, especialmente si nos saboteamos para no encontrarlas.
Cumplir un sueño de reducida intensidad, de reducida satisfacción esperada, no es la gran cosa, pero sí que manda un mensaje a nuestro yo interior en el sentido de que es posible concretar deseos y realizar sueños. Es como poner un mensaje en el espejo que diga “Pude”, “Lo logré”, “Voy por más”.
Otros artículos relacionados
Deja una respuesta