De anhelos a resultados

Una buena arenga, un conjunto de noticias que apunten en una determinada dirección, provocan una movilización de energías. La energía movilizada fortifica los anhelos. Pero eso, todavía está a distancia de los resultados. Cuando lo que se quiere son resultados, impacto, hay que pasar del sentimiento a la acción.

Recientemente un amigo me envió un podcast de Cayetana Álvarez de Toledo, diputada a Cortes en España por el Partido Popular. Hablaba sobre populismo a una audiencia del Club de Industriales de Querétaro, México. Muy vehemente y expresiva. Imagino que crea en sus auditorios una acumulación de energía. Escucharla desata energías que pugnan por convertirse en acciones. Pero ante problemas complejos muchas veces no sabemos cuáles son las acciones a tomar, ni desde luego, por dónde comenzar.  

El populismo ataca. La democracia pasa por una crisis. No basta con hablar. Quienes pensamos que la democracia es mejorable pero que el populismo no la mejorará, tenemos una tarea a realizar, pero aún no la conocemos.

Una bombeta o una bala, no son simplemente pólvora. La pólvora es energía potencial. La envoltura de mecate en el caso de la bombeta o el cilindro de metal y el tapón de plomo, son la técnica que convierte la energía de la pólvora en estruendo o en disparo.

Cuando era niño, en tiempos revueltos en los cuales se encontraban balas de Mauser con facilidad, con un alicate les quitábamos el proyectil, sacábamos la pólvora y le prendíamos fuego. A ese llamarón de un segundo le llamábamos “un sol”.  La pólvora que pudo haber impulsado el proyectil, se convertía en luz, calor y humo. Era como hacer lo contrario de lo que hizo quien fabricó la bala.

Escuchar un mensaje motivador, es acumular pólvora, hacer crecer la fuente de energía. Pero esta energía se puede disipar. El buen discurso, el buen sermón, la buena instrucción, el plano bien diseñado no tienen como destino alimentar nuestra masa de conceptos. Tienen como finalidad unos resultados. Esos resultados solo se obtienen mediante la acción. El aplauso, la gesticulación de entusiasmo, la explosión de propósitos no son la finalidad correcta. La finalidad correcta es la acción. La finalidad de la pólvora en una bala es hacer que el proyectil recorra una distancia y cause un cierto impacto. El fabricante de balas conoce la técnica para hacer que eso ocurra.

¿Cómo evitar que la energía se disipe? ¿Cómo convertir las razones en acción? Las razones, los discursos, los escritos buscan movilizar. Son una forma de transmitir anhelos. Pero la finalidad última no es suscitar anhelos. La finalidad última es generar impacto. Necesitamos una técnica para convertir en acciones las intuiciones, los pronósticos, los diagnósticos, los razonamientos. Las palabras no exorcizan las amenazas, ni convierten los anhelos en resultados. Ningún gran edificio se construyó con solo hablar de columnas, de vigas, de cargas, de resistencias. Los ingenieros no son filósofos, ni alquimistas. Los conceptos sobre anatomía y fisiología que tiene un cirujano no tendrían impacto, si no tuviera además la técnica para utilizar ese conocimiento para alterar la realidad de la dolencia.

Acoger la idea no es suficiente, ese es un trabajo del pensamiento. Vibrar con la idea es necesario, pero no suficiente. Tampoco es suficiente hacerse propósitos. Es necesario, pero no es suficiente.  Pensar y formular propósitos son actos internos. Desde fuera, no se notan. Es necesario salir de nosotros mismos, manifestarnos, explotar juiciosamente, impactar la realidad.

¿De qué manera podemos manifestarnos? Contémosle a otra persona la idea que nos entusiasma. Pongámonos de acuerdo para ir un paso más allá. Ese paso podría consistir en contárselo a un tercero, o en crear un mecanismo para contagiar nuestro entusiasmo a más personas. O en buscar ordenadamente cuáles serían otras acciones de impacto

Sentimos anhelos de impactar la realidad, pero algo conspira contra ellos.  Si logramos descubrirlo y nombrarlo, estaremos en ruta como para librarnos de su paralizante influencia.  Estos son algunos de los conspiradores: la creencia consoladora y a veces perezosa de que otros están en mejor posición que nosotros para tomar acciones; la actitud derrotista de que el problema es tan grande que no tiene solución; o de que ya rebasó ciertos límites y no hay nada que hacer; o la ilusión de que el problema se desvanezca, como se desvanece en diciembre la estación lluviosa y entonces se resuelva solo.

¿Por qué es importante tener claro cuáles son los dilapidadores de energía? Para proceder como médicos de emergencias: primero cortar la hemorragia, el drenaje de energía.  Son drenajes de energía el lamento, la queja, la ira, los rotundismos. A lo mejor el plan de los populistas enemigos de la democracia es hacer que quienes nos empeñamos en robustecerla dilapidemos infructuosamente nuestra energía. Así nuestras pérdidas de energía operan en su favor.

Es un derroche de energía pensar que no hay nada que hacer, o que esto es tan complicado que los vamos a dejar para que otros con más luces lo resuelvan. Busquemos un nivel 1 de acción. Creo que ese nivel 1 podría ser identificar las teclas sobre las cuales convendría operar, por ejemplo, convendría tener redes, ponernos de acuerdo en un mensaje y sobre cómo difundirlo y entre quienes.

El mensaje debe ser corto, tan simple como se pueda. Para mi gusto, ojalá fuera una lista de puntos. Debería ser enriquecido por muchos, cuya contribución apunte a robustecer la esencia y no el tamaño del mensaje. ¿Estaremos listos, para, enfocados en la esencia, contribuir a crear un mensaje comunitario, un mensaje Wiki?

Una vez creado el mensaje hay que difundirlo. Todos tenemos nuestra red de contactos. Sumemos esas redes. No tenemos que involucrarnos todos al mismo tiempo. Unos lo harán primero que otros, en función de sus circunstancias. Hablemos de estas cosas. Cada cual con aportes a su medida. Desde aporte pasivos como atención y escucha. No todos han de ser líderes o heraldos.  Reconozcamos los enemigos de los resultados, los dilapidadores de energía. Ya eso es un paso adelante. Como decía Edison de lo que la gente llamaba sus fracasos: no he fracasado, solo he descubierto el inicio de caminos que no llevan a ninguna parte.

En algún lugar de este espacio de complejidad hay un punto de apoyo. Dediquemos esfuerzo a encontrarlo para mover con esta palanca lo que haya que mover.

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Aquí el discurso citado en el texto.

https://www.youtube.com/watch?v=tF4FTOfWySo   Cayetana Álvarez de Toledo, diputada a Cortes en España por el Partido Popular.  Festival de las ideas Puebla, México 2024 (30:26)


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