Sensibilidad

Tenemos, como seres humanos, una cierta sensibilidad para percibir visualmente, lo mismo que para percibir sonidos. Hay otros seres vivos con distintas sensibilidades pero las nuestras están dadas por nuestra anatomía y fisiología. Podríamos mejorarlas con ayudas externas como un amplificador de sonidos, unos binóculos o un microscopio.

Pero no solamente percibimos por medio de nuestros sentidos. Nos percibimos a nosotros mismos, a los demás y a las circunstancias inmateriales en las cuales estamos inmersos según otro tipo de sensibilidades. Me gusta el refrán que dice que quien nunca vio un altar, se santigua en la puerta de un horno. Es un llamado a afinar nuestra sensibilidad.

Ante una manifestación artística, distintas personas, en función de su sensibilidad, tienen distintas percepciones. Una poesía, una pintura, una obra musical, causan diferentes impactos en diferentes personas. Y esta sensibilidad no se ve limitada por nuestros sentidos sino que es mejorable según lo que hagamos por nuestro desarrollo personal.

Veamos algunos ejemplos de formas de percibir, las cuales pueden ilustrar esto de las sensibilidades. El trabajo se puede definir como un intercambio de energía y tiempo por remuneración. O como una oportunidad de auto-realizarnos contribuyendo al bien común.  Un hogar se podría ver como un sitio donde comer y dormir o como un espacio cuidado de crecimiento y mejoramiento. Aprender podría ser visto como la preparación para un concurso; para ser el más listo de la manzana o como el desarrollo de talentos de todo tipo, que capaciten para mejor servir. El deporte como una competencia, en vez de como una forma de entrenar capacidades e impulsos que nos hagan mejores. La búsqueda de acuerdos podría mirarse como un ejercicio de manipulación o como una forma de construir alianzas, de sumar, de alinear fuerzas. Toda negociación se podría considerar como un juego de suma cero: alguien gana y el otro pierde. O como una forma de aumentar lo que originalmente estaba en disputa a fin de que ambos ganen. Los talentos se podrían apreciar como condecoraciones, en vez de como posibilidades de dar, de servir. El poder como un rango nobiliario y no como una responsabilidad. La amistad como un amplificador de nuestras capacidades en vez de como una relación en la cual hacer bien al amigo. Los problemas podrían ser vistos como adversidades en vez de verlos como retos desarrollantes. La diversidad como una fuente de división, en vez de como fuente de enriquecimiento. El país como el espacio geográfico en el cual desplegamos nuestras actividades, en vez de como una nación. En una nación nos une la historia, la tradición, la lengua, la cultura, las aspiraciones y la responsabilidad de que lo que pensemos o hagamos tiene más influencia en los connacionales, que la que tiene en el resto de los habitantes del mundo. Podemos vernos a nosotros mismos  como centro de nuestros esfuerzos de supervivencia. O podemos incluir a los demás en nuestros esfuerzos de supervivencia y mejoramiento.

El mejoramiento de nuestra sensibilidad ha de partir de la conciencia de que es posible relacionarnos con la realidad con una interpretación simplista, chata, egoístao con una visión desarrollada, desafiante, rica, luminosa.

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