Trabajo con sentido

Se puede trabajar en aislamiento. El pintor que trabaja y produce en la soledad de su estudio, satisface de esta manera su necesidad de crear.  El mecánico que trabaja en un taller también crea porque resuelve problemas, corrige defectos, mejora objetos y además, satisface otras dos necesidades. Una la de comunicación: necesitamos recibir mensajes de otros, verbales o no verbales, procesarlos y reaccionar a ellos. Y otra, la de intercambiar afectos: como seres sociales necesitamos iniciar, sostener y disfrutar de lazos afectivos con otros. Desde sentir que una persona nos cae bien, hasta llegar a amarla. Esas son las remuneraciones espirituales procedentes del trabajo: crear, comunicarnos y sostener relaciones afectivas. El artista o el artesano, en aislamiento, no podrían satisfacer estas últimas dos necesidades básicas. La transformación del trabajo artesanal, con gran contacto con la materia prima y la obra terminada, hacia el trabajo mediado por una intensa mecanización o automatización, o ahora, por la IA, limitan la satisfacción de esas necesidades básicas.

Recientemente la DW difundió un reportaje titulado Trabajo sin sentido, en el cual se incluía la opinión de personas que han sufrido el Síndrome de Burnout, que es lo que en francés se denominaba surmenage y en castellano denominábamos quemarse. El reportaje enfatiza en la descripción de casos específicos. No lo comento aquí sino que transmito las consideraciones a las cuales me ha conducido.

La Clínica Mayo deja bien descrito el síndrome mediante las siguientes preguntas:

  • ¿Cuestionas la importancia de tu trabajo?
  • ¿Te arrastras al trabajo y tienes problemas para empezar?
  • ¿Te sientes aislado de tu trabajo y de tus compañeros de trabajo?
  • ¿Has perdido la paciencia con tus compañeros de trabajo o con los clientes?
  • ¿Te falta energía para hacer tu trabajo de forma correcta?
  • ¿Te cuesta concentrarte en el trabajo?
  • ¿Sientes poca satisfacción por lo que haces?
  • ¿Te sientes decepcionado con tu trabajo?
  • ¿Dudas de tus habilidades y capacidades?
  • ¿Recurres a la comida, las drogas o el alcohol para sentirte mejor o adormecer tus sentimientos?
  • ¿Han cambiado tus hábitos de sueño?
  • ¿Tienes dolores de cabeza, problemas estomacales o intestinales, u otros problemas físicos sin causa aparente?

¿Cuáles podrían ser las causas?  El reportaje no enfatiza en eso. Recordemos lo que se sabe. Por años se ha afirmado que la causa principal de renuncias atribuibles a la empresa son los malos jefes. La gente no renuncia a la empresa. Renuncia al jefe. Otras causas atribuibles a la empresa podrían ser el clima organizacional; los procesos de trabajo monótonos; los puestos demasiado exigentes, los cuales a veces se denominan hacedores de viudas (widowmakers); o las remuneraciones que se consideran injustas, a las cuales se dice que los trabajadores son extremadamente sensibles .

A juicio de algunos autores, la mejor de las actitudes preventivas es la motivación trascendente, es decir, encontrar y satisfacerse en el bien que el puesto de trabajo, de manera directa o indirecta hace a la familia del colaborador,  a la empresa, a los compañeros o a la comunidad. Por eso, las empresas harían bien en promover que sus colaboradores comprendan y vivencien lo que su trabajo bien hecho significa para sus compañeros y para los usuarios de sus productos o servicios. Motivaciones extrínsecas como la remuneración que se obtiene o intrínsecas, como la satisfacción con la propia excelencia, no tienen tanto impacto como la motivación trascendente.

Cuando el puesto es monótono o poco motivador en sí, conviene hacer esfuerzos por enriquecerlo, por la vía de dotarlo de un poco más de autonomía, de flexibilidad de horario, incluyendo pausas, o de otras responsabilidades que lo hagan más atractivo. A este tipo de higiene pertenecen por ejemplo, las interrupciones profilácticas.

La aceptación realista por parte del trabajador del significado y circunstancias del trabajo, ayudaría a prevenir el agotamiento laboral. Reflexionar y aceptar estas nociones creemos que contribuiría en ese sentido:

  • El trabajo no es un enemigo, como sí lo era para el Negrito del Batey.
  • Los dueños de la empresa tienen derecho a una ganancia por el capital que aportan y el riesgo que asumen.
  • Las expectativas que tenemos sobre el puesto, su remuneración y las condiciones de trabajo podrían ser irreales.
  • La noción que el trabajador tiene sobre su productividad, podría estar equivocada.
  • Que algo sea difícil o demande atención o responsabilidad no es sinónimo de que sea dañino. Peor que un mal trabajo es no tener ningún trabajo.

Otros artículos relacionados

https://amp.dw.com/es/trabajo-sin-sentido/a-68445267  Programa citado de Deutsche Welle

https://www.youtube.com/watch?v=jXzLX5smBpU   El negrito del batey


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