Valores y valores

Hoy hablamos mucho de valores. En el campo de la ética, definen algo que nos parece deseable. En las páginas web de las empresas no falta la mención de honestidad, veracidad, responsabilidad. Pero también se denominan valores, en el campo financiero, los derechos que se tienen sobre alguna riqueza como un bono de gobierno, un certificado de depósito o una acción de una empresa. Palabras iguales conceptos diferentes.

Al principio de la Revolución Industrial, ambos conceptos estaban separados. Los conflictos entre el mal o el bien que las empresas producían y el apetito de ganancias de los dueños, se resolvían con facilidad. No se usaba el dicho conocido, pero sin decirlo la ganancia mataba a la ética. Hoy parece que estamos en camino hacia otros estados de conciencia y muchos ya no vemos las empresas como vacas lecheras a ser ordeñadas indiscriminadamente sino que se las mira como sujeto de responsabilidad social.

Una singular organización denominada theshareholdercommons promueve la coincidencia entre valores financieros y valores éticos. De ello se da noticia en un sitioen la Red, cuyo vínculo aparece al final de esta nota.  Su lema, traducido libremente es, poner vallas de seguridad para proteger nuestro interés común, lema que explican cuando afirman que el capitalismo de mercado libre nos ha hecho más sanos y más ricos por más de dos siglos, pero que crece el reconocimiento de los costos que estamos pagando por decisiones de negocios miopes que le dan más importancia a las ganancias que a nuestro entorno natural y a las necesidades humanas.

Para el año 2024 la organización tiene dos campos de acción, a saber, la resistencia antimicrobiana y el pago de salarios que satisfagan las necesidades vitales, lo cual se denomina en inglés living wage y se traduce como salario digno.

En lo relacionado con la resistencia antimicrobiana la argumentación discurre de esta manera: las empresas que engordan animales para consumo humano utilizan productos farmacéuticos para aumentar la ganancia de peso y para evitar las pérdidas debidas a infecciones.  Luego, el consumo de la carne traslada a los seres humanos el efecto de una reducida resistencia antimicrobiana. Esto se conoce hace tiempo: los antibióticos están perdiendo su capacidad de control de infecciones porque su uso indiscriminado ha hecho a las bacterias más resistentes. Tenemos más carne en el mercado y más dinero en las cuentas de los accionistas, pero menos probabilidad de enfrentarnos a enfermedades.

En cuanto al pago de salarios dignos (living wages), se sabe de empresas que lucran del bajo salario que pagan. Un ejemplo de esto son las fábricas explotadoras (sweatshops). Al respecto, como dato curioso, dice la Enciclopedia Británica que en Inglaterra, la palabra sweater era utilizada aún en 1850 para describir a un empleador que pagaba trabajos monótonos con muy bajos salarios.

El pago de salarios dignos, según la organización a la cual nos referimos, producirá un incremento mayor al 4% en el PIB, imaginamos que por la vía de un aumento de la capacidad de compra de los trabajadores ahora mal pagados.

La forma de atender esos campos de acción elegidos por la organización aludida, es a través de exigencias de los accionistas a sus respectivas empresas y a través de ellas, también a sus proveedores y contratistas.

El enfoque general, tal vez mucho más importante que el enfoque específico es el siguiente: desde el punto de vista de la empresa individual, pagar salarios reducidos o utilizar antibióticos que aumenten el número de kilogramos de carne para vender, se reflejan año a año en los estados de resultados, pero ambas prácticas están causando un daño a la comunidad, el cual, en el futuro,  no solo perjudicará a las empresas que lo provocaron sino que afectará a todas las empresas y a la sociedad en general. En esto opera la creencia de que lo que es de todos no es de nadie y la conducta de querer una ganancia inmediata, porque vale más paloma en mano que cien volando. Esas reglas de conducta, en estos tiempos en que está tan clara la interdependencia de los ecosistemas de los cuales formamos parte, ya no pasan desapercibidas y están tropezando con la nueva sensibilidad ética que nos lleva a cuidar lo de todos, lo que es común a todos. De ahí la palabra commons, es decir lo comunal, lo que pertenece o nos afecta a todos.   

Esta nueva conciencia, en el campo de las empresas y las inversiones, nos está llevando a que nuestros valores, producto de nuestras inversiones, sean coherentes con nuestros valores, aquello que nos parece éticamente deseable.

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The shareholdercommons   https://theshareholdercommons.com/


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