Problemas complejos

Un viejo decir de la filosofía de la ciencia, sugiere que la búsqueda de ciertas verdades o soluciones es semejante a buscar un gato negro en un cuarto oscuro. Esto se lleva un grado más allá y se habla entonces de buscar un gato negro en una habitación oscura donde no está el gato.

El análisis de causas siempre ha sido uno de los buenos enfoques de resolución de problemas. Si la licuadora no funciona, podría tener defectos en su motor, o en la entrada de corriente. O podría estar defectuoso el tomacorriente. O desconectados los breakers. O podría no estar entrando corriente eléctrica a la casa. O haber un apagón del cual no nos hemos dado cuenta.

¿Todavía hay picaportes? Es que me gusta el ejemplo en su simplicidad. Si un picaporte no funciona, solo tenemos que mirar la puerta, el marco de la puerta, los recibidores y la parte móvil. Pero si el sistema educativo no produce los resultados esperados, el problema tiene muchas más variables que el del picaporte y es de mucho más difícil diagnóstico. Imagine: recursos presupuestarios, conocimientos del personal docente, sistema de evaluación de docentes y estudiantes, habilidades de los directores, infraestructura, políticas, programas, metodologías, materiales de apoyo, motivación del personal, salud de los educandos (física y mental), motivación, responsabilidad y eficacia de los estudiantes, esquemas mentales de los padres, ejecutivos ministeriales, docentes, padres, estudiantes, y público en general. Más aún. No basta con evaluar lo que se hace sino lo que no se hace. O sea, no solo evaluar si el director hace reuniones con su equipo docente, sino también si el equipo docente siente que su director es un Dr. No, a quien ninguna sugerencia le parece buena.

Conclusión: los problemas educativos son más complejos que los problemas de fallos en picaportes. Y lo digo en serio. Hace unos años, la CCSS contrató una consultoría organizacional. Supongo que querían recomendaciones sobre cómo hacer que la entidad funcionara mejor. No conozco el estudio, pero he leído por ahí que lo sustancial de la recomendación fue la creación de una plaza adicional de subgerente. Esto me lleva a preguntarme si el problema de la eficacia de la CCSS fue abordado con metodologías más cercanas a las de reparación de picaportes que a las que se requieren para abordar problemas complejos.

Cuando ocurrió el famoso Terremoto de Limón en 1991 hubo edificios que requirieron transformaciones estructurales mayores. Creo que hubo alguno que hubo de ser derribado. En materia de estructuras hay problemas que no admiten reparación. En algún momento hubieran sido reparables, pero a partir de un cierto punto de no retorno, ya no.

Es importante, saber hasta cuándo algo admitirá reparación, o cuándo lo que se necesita es rediseñar y volver a construir. Hay que tener alguna noción sobre cuál será el punto de no retorno a partir del cual el problema o conduce a un caos o se hace crónico y lo que hay que hacer es aprender a vivir con él.

Cuando se escuchan datos o diagnósticos sobre la CCSS, la educación pública, la seguridad, la activación del desarrollo económico, la ineficacia gubernamental, la improductividad de la política, el desencanto con la política, convendría antes de agarrar el atornillador y el alicate, empezar por preguntarnos sobre la naturaleza y complejidad de esos problemas.

Para resolver un problema se necesita crear una solución y ejecutarla con eficacia. Los peores escenarios para la solución de los problemas serios del país son: Que los métodos con los que se cuenta se queden cortos. Que nadie se sienta responsable de diseñar soluciones. Que nadie se haga cuestión de lo que es una ejecución eficaz. Que los habitantes se acostumbren a la mediocridad. Y el peor sería, todos los anteriores.

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