Elecciones municipales

No voy a hacer ningún diagnóstico. A lo sumo recordaré un relato conocido y haré preguntas.

El mundo está convulso.

En noviembre de 2024 habrá elecciones presidenciales en Estados Unidos. Leo por ahí a autores muy serios quienes señalan las altas probabilidades de que Trump sea electo. El mismo que ha negado la existencia del cambio climático y en sus inicios negó la gravedad de la pandemia. Y quién está acusado de perturbar el proceso de elección en el cual participó.  ¿Se acuerdan?

En Argentina, en la campaña política reciente, se elige a un hombre quien exhibió como símbolo de su campaña una motosierra. Si la mayoría de los votantes argentinos lo eligieron, ¿es porque consideraron que al desastre político y económico de Argentina hay que entrarle con motosierra?

La invasión rusa a Ucrania en dos meses cumplirá dos años. La violación al derecho internacional que ese crimen representa y los daños que ha producido, son evidentes. Los ingentes esfuerzos de Occidente por contrarrestarla han dado resultados limitados. 

En Oriente Medio la atrocidad de Hamás causó los daños que sabemos, pero dio lugar a los deliberados excesos del ejército israelí y ya va resultando difícil opinar sobre cuál de los contendientes ha sido más inmoral.

La crisis climática sigue avanzando y los esfuerzos de mitigación parecen insuficientes. ¿Nos acercamos a un cataclismo?

En Costa Rica estamos perdiendo capacidad de asombro sobre los desafueros, irregularidades, irrespetos del Poder Ejecutivo y sus cercanos, los cuales van saliendo a la luz en las comisiones investigadoras del Congreso y en los contenidos de las divulgaciones de los medios informativos.

Ahora el relato.

Se dice que una rana lanzada en agua tan caliente que amenace su vida saltaría para salir del agua. Pero que, puesta en agua fría en proceso de calentamiento, se iría acomodando progresivamente al lento aumento de temperatura, hasta resultar cocinada. La lentitud del deterioro de las circunstancias y posiblemente la esperanza de que las cosas mejoren, la llevarían a terminar cocinada. ¿Estamos siendo cocinados por los cambios y procesos de alto significado? ¿Estamos disfrutando del agua tibia y perdemos la posibilidad de saltar?

¿Y a qué viene todo esto?

El año entrante tendremos elecciones municipales. Elegiremos alcaldes. Son ejecutivos cuyas acciones podrán conducir a un uso eficiente de una parte de los impuestos que pagamos. Elegiremos también regidores, quienes regirán los consejos municipales. La municipalidad es el órgano público democrático más cercano que tenemos los habitantes del país. Sus decisiones nos afectan y afectan a nuestros vecinos. Si la municipalidad privilegia los parques, todos nos beneficiamos. Lo mismo si ejecuta programas de desarrollo humano, programas de educación artística, o de atención de necesidades específicas como el buen estado de las vías públicas. Nada le impide a una municipalidad formular proyectos para mejorar el aprendizaje de los estudiantes del cantón. O para mejorar la salud de los vecinos.

Es serio el artículo tercero del Código Municipal: El gobierno y la administración de los intereses y servicios cantonales estarán a cargo del gobierno municipal.  Y el artículo primero nos explica que cada municipalidad está constituida por el conjunto de vecinos residentes en un mismo cantón, que promueven y administran sus propios intereses por medio del gobierno municipal. ¿Y qué hace el gobierno municipal, qué hacen los regidores? Entre otras cosas, según el artículo 13 fijan la política y las prioridades de desarrollo del municipio, conforme al programa de gobierno inscrito por el alcalde municipal para el período por el cual fue elegido.

¿Ha escuchado usted lector, que la democracia en el mundo está sufriendo un proceso de debilitamiento? ¿Será porque su vitalidad depende de la vigilancia y de la responsabilidad de los habitantes? ¿Será que hemos descuidado esas contribuciones?

Las municipalidades son una escuela de democracia. Lo son puesto que son el resultado de una elección popular democrática. Y lo son por sus responsabilidades. El Artículo 5 del Código Municipal establece que las municipalidades fomentarán la participación activa, consciente y democrática del pueblo en las decisiones del gobierno local. Si lo que denominamos la política electoral nos deja insatisfechos a nivel nacional, las elecciones municipales nos ofrecen una oportunidad más cercana, de menor escala, con mejor información porque los participantes son todos vecinos de nuestro cantón.

¿Será la próxima elección de alcalde y regidores a celebrarse en febrero próximo una forma de contribuir, vigilante y responsablemente? ¿Dónde nos vamos a meter o qué excusa vamos a dar si la vitalidad democrática costarricense se degradara por nuestra falta de cuidado?

Una sola recomendación: conversemos de esto con nuestros amigos y parientes. No discutamos. No lo hagamos para ver quién tiene razón. Tratemos de construir con ellos una mejor visión de lo que representa la municipalidad y la elección de febrero. Que al final de la elección, la respuesta a la pregunta sobre quién ganó, no sea respondida nombrando a un partido, sino que, con nuestra colaboración, podamos responder que quien salió ganando fue el cantón. Y no porque esperamos que se hará tal o cual obra sino porque nos hemos asegurado de que los electos son personas de quienes se puede esperar un desempeño democrático de sus cargos. Esto es, que están más cerca de ser personas laboriosas, comprometidas con el bien común que gamonales arrogantes. Votemos por personas cumplidoras de sus compromisos y dispuestas a construir sueños y proyectos con otros. Por personas que buscan servir y no simplemente encaramarse en una posición.

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