La buena vida

Hay un sitio que ya he recomendado, Greater Good Science Center, conducido por académicos e investigadores de la Universidad de California, Berkeley. Publican todos los meses un calendario con una recomendación para cada día. Con toda la inflación informativa sobre buenas prácticas, salud mental y felicidad que hay en la Red, el prestigio de este sitio, en parte por el valioso respaldo institucional y por los años de funcionamiento, es garantía suficiente como para poder consumir sus productos con tranquilidad. Del calendario de diciembre, entresaco algunas de las recomendaciones. Todas se enmarcan dentro de la llamada psicología positiva, un enfoque que comenzó con Abraham Maslow y Carl Rogers, singulares representantes de la psicología humanista y cuyo impulso decisivo provino de Martin Seligman.

Voy a comentar algunos de las recomendaciones para este mes de diciembre. Comencemos con esta: Medite sobre aquello por lo cual usted está agradecido. Imaginen: amor y cuidado que recibimos, calor familiar, salud.  Este otro me gusta, especialmente a las nueve de la noche: Váyase a dormir en cuanto se sienta cansado. Llega la noche, el día nunca alcanza para todo lo que hay que hacer, y tal vez por esa razón, cuando llega la hora de dormir, algunos buscan algo más que hacer, otros algo más en qué distraerse, en vez de darle la bienvenida al mensaje del cansancio y corresponderle con naturalidad yéndose a dormir. Se sabe que somos una civilización con déficit permanente de sueño y tal vez eso produzca débil atención, mal humor y falta de alegría.

Mire la bondad y amabilidad que lo rodean. Tenemos filtros para calificar lo que nos rodea. Un aguacero puede ser para unos una calamidad, para otros un espectáculo hermoso. Lo mismo nos ocurre con lo grato que recibimos de otros. Si andamos con el filtro de todos deberían ser amables y bondadosos, dejaremos de reparar en que la amabilidad y la bondad que recibimos son regalos que se nos hacen. Cultivar la sensibilidad para percibir esos rasgos en las personas, nos amplía las fuentes de bienestar: nos sentiremos mejor. Y las fuentes de bien ser: a fuerza de valorar la bondad de otros, enriqueceremos nuestro propio comportamiento. 

Trátese bien cuando está luchando. Todo reto importante implica un esfuerzo singular. Se puede estar bregando con un asunto, quejándonos interiormente de quien lo causó, o acongojados por la incertidumbre de si se irá a resolver bien, o en actitud de pobrecito yo a quien siempre le ocurren estas cosas. Mirémonos bregar, no hay nada negativo en la brega,  alentémonos, valoremos los talentos que estamos desplegando. Se vale ser compasivo consigo mismo, lo cual no es lo mismo que exigirse poco.

Camine y saboree lo que mira, los sonidos, los olores que encuentra en el camino. Esto me recuerda a Facundo Cabral, quien en una de sus composiciones decía: Tú no estás deprimido. Estás distraído. Esta realidad en la que transcurrimos es tan impresionante que no hay que dejar que nuestras actividades atropelladas o desatentas la dejen pasar desapercibida. Poco a poco tenemos que ir dándole importancia a lo que más vale la pena y entonces experimentar gozo al contemplar el escenario en el cual transcurre nuestra vida. 

Haga tres cosas amables en el día. No se trata de grandes cosas. Un saludo. Un minuto de conversación que le quite el automatismo a los saludos. Elogiar a alguien. Preguntarle por lo que le gusta que le pregunten – mascota, hijito, pariente -.

Sea auténtico para su edad. La autenticidad se mira de dentro hacia afuera. Solo cada uno sabe lo que es inauténtico o auténtico en su comportamiento. Y lo de la relación con la edad creo que procede del hecho de que lo que para un jovencito puede ser autenticidad, podría no serlo para un adulto. A pesar de que muchas personas de edad, en un acceso de nostalgia, podrían tener el impulso de imitar a los jóvenes.

Escriba un mensaje de gratitud para alguien. Los medios de comunicación digitales ahora permiten el envío de mensajes a la velocidad de la luz. Enviar una carta era complicado. Enviar un whatsapp es sencillísimo. Más aún. El solo pensar a quién le podríamos agradecer qué, ya contribuye a nuestro bienestar.

Contemple la bondad que hay en usted. Esto está en línea con la denominada indagación apreciativa. La vieja escuela de autoevaluación consistía en detectar defectos o áreas de mejoramiento. Ahora se trata de valorar los rasgos constructivos que forman parte de nuestra conducta. Ayer no nos deteníamos en eso por falsa humildad. Hoy se dice que podríamos estar haciéndonos una injusticia si no lo hacemos.

Escriba sobre un momento reciente de embeleso. Así como hoy podemos fotografiar todo lo que queramos recordar, algunas veces pasamos por situaciones que nos producen gozo. Para protegerlas del paso del tiempo, conviene que las escribamos, con detalle, en algún lugar donde podamos volver a visitar el sentimiento experimentado. Es la única forma de registrar una emoción. El lugar clásico es un diario, aunque las anotaciones sean muy esporádicas.

Pregúntese qué puede aprender de otros que lo rodean. Reconocer que podemos aprender algo de otros, es un acto que nos construye y nos pone en camino de establecer relaciones de admiración que son muy saludables. Todo esto permeará nuestra forma de relacionarnos. Que esto lleve a apreciar a otras personas. A valorar la relación que tenemos con ellas. A reconocer la maravilla de la diversidad. 

Rodéese de personas que usted respete y admire. Hemos escuchado la recomendación de contar en nuestras actividades laborales con un grupo de apoyo, o sea un grupo de personas a quienes eventualmente podamos recurrir en busca de ayuda. Tener un grupo de personas respetables es conectar con una fuente permanente de experiencias constructivas, de modelos a tener como referencia, de reconocimiento. Y la admiración, es un disfrute y una fuente de mejoramiento personal.

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La revista electrónica Greater Good convierte investigación científica en historias, trucos y herramientas para una vida más feliz y para una sociedad más compasiva. Es publicada por el Greater Good Science Center de la Universidad de California, Berkeley.


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