Serendipidad

Publicado el 20 junio, 2022
Categoría: Artículos, Eficacia

Hemos leído que el descubrimiento de la penicilina, el invento del pegamento de los post-its no fueron producto de procesos de innovación ordenados, sino más bien el resultado de casualidades. Se le denomina serendipidad a ese azar afortunado que a veces nos lleva a resultados mejores que los que buscábamos. O a resultados valiosos cuando ni siquiera los estábamos buscando. Es lo mismo que nuestra coloquial chiripa, la cual define el diccionario de la RAE como casualidad favorable. Sobre esto ha escrito Christian Busch en la Revista Psychology Today. Transcribo algunas de mis reflexiones.

No todo es predecible. Ocurren cosas al azar. En el fútbol, por ejemplo, se pueden planificar las estrategias. Se pueden diseñar jugadas a balón parado. Pero el resto de lo que ocurre en medio del juego son conjuntos de micro circunstancias a las cuales no se puede responder con estrategias sino con jugadas.

Todo debería empezar por esperar lo inesperado. Abrirle espacio en nuestra mente a lo inesperado. La realidad es tan compleja que nunca nos enfrentaremos a un reto que no esté en medio de una gran cantidad de elementos, unos que lo complican y otros que podrían contribuir a resolverlo. En esta etapa lo peor es la tiranía del problema, es decir, que solo busquemos soluciones sugeridas por el problema. Si se corta la corriente, buscamos una linterna o una vela. Eso nos lo sugiere el problema y de esa manera podría estar conduciéndonos a una solución inferior. Por qué no preguntarnos qué podríamos hacer con la oscuridad. Pensar, relajarnos, conversar, valorar todos los costos y beneficios de la vida civilizada. Esto podría beneficiarnos más que la restauración parcial de la iluminación.

Luego, intentemos descubrir estos elementos que pueden configurar una solución. Hagamos un inventario neutral de circunstancias y medios. No con afán de seleccionar lo que sirve, sino para estar conscientes de todo lo que hay. Algunos artesanos tienen una capacidad envidiable para sustituir piezas o instrumentos. No se quedan detenidos porque algo falta para resolver un problema, sino que van buscando, casi al azar, con qué sustituir lo que falta. Al hacerlo lo que están diciéndose es por aquí puede estar la solución. Es solo que aún no la he visto. Y así encuentran un objeto sólido para utilizarlo como martillo. El trozo de varilla para sustituir el cabo de martillo que se quebró. El trozo de cuero que puede sustituir temporalmente a una bisagra. El alambre con el cual sustituir unos tornillos. El trozo de disco de metabo que puede servir como lima. Algunas personas, ante retos que tienen que resolver con los medios al alcance, todavía dicen voy a hacer un MacGyver, en recuerdo del protagonista de una serie de televisión muy popular al final de los años ochenta.  

Finalmente, debemos utilizar lo inesperado. Abandonar el sesgo por las individualidades, por la separatividad. Pensar no en cada cosa separada sino en las posibilidades de combinarlas. En un proceso de solución de problemas, las cosas no son lo que son, sino lo que pueden llegar a ser si las combinamos adecuadamente. Un pañuelo, una piedra y una cuerda pueden dar lugar a un paracaídas de juguete.

El autor llama mentalidad serendípica la habilidad para convertir lo inesperado en resultados positivos. Habla de suerte inteligente. La suerte a secas sería encontrar un fajo de billetes. La suerte inteligente es aprovechar las circunstancias que están ahí por azar.  El aguacero que no nos deja atravesar la calle nos podría llevar a tejer tramas imaginativas sobre quienes pasan. ¡Por qué solo los novelistas han de imaginar tramas! Nuestra forma habitual de conducirnos es económica, busca el menor gasto energético. Por eso vivimos en una caja formada por una gran cantidad de supuestos. Abandonar los supuestos, tiene un poco más de costo energético, pero nos abre a posibilidades desconocidas. ¿Cómo vamos a encontrar nuevos amigos, socios, mentores si no tenemos la mentalidad de que todos podrían serlo hasta que no se demuestre lo contrario?

Alguien necesita más ingreso. Entonces gestiona trabajar horas extra. Lo que nos está diciendo es que apuesta a que la remuneración de esas horas extra le producirá más ingreso que canalizar ese tiempo hacia otras actividades. ¿Por qué no considerar la paradoja de que reduciendo sus horas de trabajo remunerado y dedicándolas a otras actividades, podría generar más ingreso? La mentalidad de trabajo remunerado podría impedirnos mirar hacia otras actividades productivas. Ese es uno de los supuestos que más cuesta romper a quienes tienen una ilusión emprendedora.

Una buena actitud es sostener que a partir de donde estamos podemos construir cosas valiosas y satisfactorias. La condición más importante es estar en la situación. Si no hubiera ninguna situación, ningún reto, nada que resolver, o si no estuviéramos ahí, no habría nada que hacer, nada que crear, nada que mejorar, nada que ganar. Un día estaremos así. Pero no todavía. Por ahora tengamos la sensibilidad para esperar la serendipidad, la chiripa. Estemos conscientes de que la realidad contiene más elementos que los que usualmente utilizamos para resolver un problema. Aprendamos a observar lo que está a nuestra disposición. Y tengamos la sensibilidad para distinguir para qué sirve lo que hay.

Y así hasta el último minuto.

 

Otras lecturas relacionadas

 

https://alvarocedeno.com/2007/04/23/la-chiripa/

 

https://alvarocedeno.com/1997/05/19/pensamiento-creativo/


https://www.psychologytoday.com/us/blog/connect-the-dots/202206/three-ways-cultivate-serendipity

 

https://es.wikipedia.org/wiki/Serendipia

 

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