Reconocer la ignorancia

Publicado el 23 mayo, 2022
Categoría: Artículos, Eficacia
Etiquetas: , , , ,

Russell Ackoff me entusiasma. Hace muchos años escribió un libro denominado “Cápsulas de Ackoff”. Creo que de él obtuve la idea, la cual he venido practicando, de escribir en cápsulas. Escribí un libro el cual aún no publico sobre fomento del espíritu emprendedor. Está escrito en cápsulas, las cuales prefiero denominar átomos… porque los átomos pueden dar lugar a moléculas. Entonces a los temas que lo componen, los llamo moléculas.

Hablo de Ackoff porque estoy disfrutando mucho un libro de él cuyo título traducido sería Pensamiento Sistémico para Gerentes Curiosos (Systems Thinking for Curious Managers). Ahí se presentan 123 leyes de la gestión. Él dice management yo digo gestión. Y donde él dice managers yo con desgano escribo gerentes, aunque quizá debería escribir gestores. Quienquiera realice gestiones es un gestor. Un maestro, un obrero, una ama de casa. Así que esto que escribo no es solo para quienes tienen rango de gerentes, sino para gestores curiosos, esto es, para casi todo el mundo.

Traduzco la ley de la gestión No. 94 y su explicación: Las reuniones en las cuales se comparte ignorancia no pueden producir conocimiento.

No hay ninguna cantidad de ignorancia que, cuando se la suma, pueda producir conocimiento. Diez personas que no saben cómo hacer algo son una obstrucción más grande al aprendizaje de cómo hacerlo que una. Esto es particularmente cierto cuando no saben que no lo saben.

Un gerente que no sabe y no sabe que no sabe, es un tonto. Uno que no sabe y piensa que sabe es un fraude. Uno que sabe, pero no sabe que sabe es tan extraño que no tenemos nombre para él. Más aún, tal gerente es usualmente inaguantable.

Algunos gerentes ven orden cuando no lo hay (1). Otros no lo ven cuando está ahí. Esos que lo ven cuando lo hay, usualmente tienen gran dificultad para convencer de esto a otros. 

El tono de Ackoff me parece asertivo, un poquito brusco para mi gusto. Lo comento y creo que lo hago más potable para nuestro medio, un poco menos asertivo que el de él.

Creo que en la casa y en la escuela nos enseñan a considerar la ignorancia como vergonzosa, y por tanto a ocultarla. La maestra se alegra con los chicos que aciertan cuánto es 7 x 6, pero su trabajo debería comenzar con quienes no aciertan. La pregunta siempre intenta glorificar a los que saben y hace que quienes no saben deseen ser invisibles. Sería una buena práctica que pudiéramos descubrir, sin avergonzarlos, a los que no lo saben. Pero ellos aprendieron en su casa a avergonzarse de su ignorancia. ¡Si enseñáramos a utilizar la ignorancia reconocida y aceptada, como primera grada para iniciar el aprendizaje!

Como adultos, ya hemos construido complejas formas de ocultar la ignorancia. En muchas discusiones, la energía que mueve a una de las partes es el esfuerzo un poco sofista, por demostrar que la luna es de queso, lo cual hace que se pierda mucha energía y muchas veces la dirección hacia los buenos acuerdos.

Sobre la ignorancia hemos de ser cautelosos. Ignorancia no es sinónimo de falta de educación formal. No hay que ser experto en física para saber que si caemos de una altura de cinco metros nos podemos causar graves daños. Tal vez sí hay que haber visto una polea para saber cómo subir cien kilogramos a una altura de cinco metros. Se reduce la ignorancia mediante el conocimiento formalmente adquirido, pero también a través de la experiencia y de la intuición. Todos hemos conocido personas quienes intuitivamente saben crear un clima productivo en un grupo, sin ser expertos en desarrollo de equipos. Y viceversa. Así que cuidado con menospreciar el conocimiento no formal. En tiempos del aprendizaje permanente, empezaremos a ver muchos conocimientos auto-didácticos. Además, algunas cosas las sabemos por experiencia, otras por intuición.

Algo que haríamos bien en difundir es que siempre, a cualquier edad, en cualquier posición jerárquica, podemos aprender y es bueno que aprendamos. Si el jefe, el padre, el profesor suponen que no tienen nada que aprender, mal asunto. Es un mito pernicioso sobre la persona madura, pensar que la madurez implica que se acabó el aprendizaje y que se acabó el crecimiento personal. Es tan pernicioso como negar la posibilidad del aprendizaje permanente, en sentido amplio: todos deben continuar aprendiendo. No solo ellos. Yo también. Porque no sería justo que los docentes, los jefes, los padres se lo aplicaran a sus estudiantes, colaboradores e hijos, y no a ellos mismos.

La ignorancia reconocida es útil. Edward de Bono dice que las discusiones podrían convertirse en reflexiones, si cada uno de los participantes tuviera en su pecho un gafete en el cual se leyera Yo podría estar equivocado. Igual, en las reuniones se progresaría más rápidamente si tuviéramos otro gafete que dijera Reconozco que mi ignorancia es mayor que mis conocimientos. Pero no hay que quedarse ahí. Hay que pugnar por reducir la ignorancia individual y grupal.

(1) No quiero terminar sin comentar el término orden, order en inglés, el cual Ackoff utiliza. Creo que usa esa palabra, entre los 30 significados que aparecen en el Diccionario Merriam Webster, con el sentido de sistema, lo cual, en otro lugar él define como patrón de relaciones que operan juntas de alguna manera. Los sistemas pueden alcanzar cosas que sería imposible que alcanzaran si los mismos elementos fueran puestos en relaciones al azar, o sin relación alguna…

Otros artículos relacionados

Deje una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *