Día de la amistad

Publicado el 14 febrero, 2022
Categoría: Artículos, Convivencia
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Amistad y amor son tonos de un mismo continuo. Se trata de sentimientos de apertura, de acogida, de bondad expresada como querer el bien del otro. La diferencia está en los grados de intensidad y de complejidad. Y la amplitud del sentimiento también hace diferencias. La Madre Teresa amaba a la humanidad … a otros el amor nos alcanza para mucho menos.

Ocurre, a cierta altura de nuestra vida que volvemos al recuerdo de personas cercanas que permanecen, de otras cuyo contacto se perdió y aun de otras que ya partieron. Y son igual que libros leídos, que vuelves a ellos y les encuentras nuevos mensajes, nuevos sentidos, y que renuevan con solo evocarlos los sentimientos de entonces. Esto se explica porque la forma como valoramos la amistad depende de nuestro particular conjunto de circunstancias, externas e internas. Si pasan los años, cuando los recordamos, los volvemos a ver desde las circunstancias de hoy que no son las mismas de entonces. Así crece la apreciación de la cercanía que tuvimos, de los matices de su comportamiento que entonces no percibimos. Regresa en la memoria el vínculo que tuvimos y todavía a la distancia física o temporal, vuelven a emanar aromas nuevos que entonces no percibíamos pero ahora sí. La imagen de las personas un día queridas, sigue creciendo con nuestro propio crecimiento.

La cercanía interpersonal es cosa seria. De momento nos apercibimos de los contenidos de las conversaciones, de las bromas, de las horas compartidas, o sea, todo lo que podría quedar en un álbum de fotografías. Pero la interacción va más allá. Ayer la captamos, pero no la pudimos vivenciar en toda su intensidad. Nunca hablamos de ética, de valores, de actitudes, de carácter, pero en todos los momentos que pasamos juntos, ahí estaban como un telón de fondo animando el comportamiento. Nuestro inconsciente captó las señales y ahora con una nueva madurez, las vemos y les encontramos sentidos más profundos. Así es como algunas relaciones no se quedaron congeladas en el pasado, sino que siguen creciendo con nosotros. En algunos casos la imagen actual coincide con la persona actual, es decir, acertamos en el proceso de actualización de lo que fue. En otros casos no coincide. Eso es cuando idealizamos lo que fue.

La cercanía que fue no es neutral. Nos marcó, menos o más profundamente. De alguna manera hoy somos como somos, por lo que esa cercanía fue un día. Eso hay que agradecer en esta fecha. La huella, el impulso, la admiración que sentimos, el modelo que fueron, los retos que nos presentaron, la calidez que nos dispensaron, la sensibilidad que quizá entonces no interpretamos plenamente, el acompañamiento que nos dimos, los anhelos explícitos o implícitos que compartimos, los ideales que nos dejaron entrever.

Eso fueron. Eso fuimos. Eso somos hoy. Eso seremos un día. Esto de la cercanía personal, es cosa seria. 

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