Esperanza y política

Publicado el 29 noviembre, 2021
Categoría: Artículos, Política
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En una situación adversa, cuando nuestras aspiraciones se ven obstaculizadas por las circunstancias, lo peor es aliarse con el enemigo. ¿Recuerdan ustedes el caso de una periodista europea que fue secuestrada en la zona Norte del país y terminó enamorada del secuestrador? Es lo que también se denomina síndrome de Estocolmo definido como un fenómeno paradójico en el cual la víctima desarrolla un vínculo positivo hacia su captor como respuesta al trauma del cautiverio, lo cual ha sido observado en diferentes casos, tales como secuestro, esclavitud, abuso sexual, violencia de pareja, miembros de cultos, actos terroristas, prisioneros de guerra, etc. (1)

Otra respuesta de comportamiento, también indeseable, es la aceptación de la situación como si fuera natural. Es la resignación, que no es lo mismo que la aceptación. Se puede aceptar una situación adversa sin abandonar la lucha para eliminarla. En cambio, la resignación es la renuncia a tener un rol activo en la modificación de la situación que oprime o mutila. El muro de Berlín provocó aceptación en la mayoría de los habitantes de Alemania Oriental, pero nunca abandonaron la actitud proactiva para que esa situación terminara. Se acepta la circunstancia opresora. No la justicia o razonabilidad de la opresión.

En Costa Rica, desde hace años, crece el descontento con el funcionamiento del sistema político. Con más o menos razón, como ciudadanos nos sentimos irrespetados, oprimidos por rasgos de la situación tales como la exclusión de segmentos importantes de la población, corrupción, impunidad, privilegios (lecheros, azucareros, arroceros, empleo público, pensiones), ineficacia (infraestructura, educación pública), defectos del sistema político (función de los partidos, sistema de elección de diputados, rendición de cuentas, efectividad de las consecuencias de errores políticos, defectos en la legislación)

¿Qué es posible y conveniente hacer? ¿Aliarse con el enemigo? ¿Resignarse? Pienso que lo que hay que hacer es practicar un compromiso de acción con esperanza dinámica. ¿Y eso en qué consiste? En que cada uno, en vez de lamentarse o de llevarse las manos a la cabeza y decir que a esto se lo llevó el cuijen, elijamos un conjunto factible de acciones para contribuir a que la situación cambie. Esas acciones para los ciudadanos que están en la llanura, pueden consistir en ser más puntillosos en el cumplimiento de los deberes. No se puede exigir a otros si antes no nos exigimos a nosotros mismos; en tomarse en serio lo que ocurre en el país; en reflexionar sobre vías de mejora; en informarse; en aguzar la racionalidad y la crítica sobre los asuntos públicos; en robustecer la disposición a contribuir en la dirección de las mejoras anheladas.

Otros, con mayor talento, interés, visión o vocación, podrían procesar los muchos diagnósticos que hay, simplificarlos y diseñar planes de acción ojalá con elementos de inevitabilidad de resultados e iniciar la larga tarea de difusión y persuasión. Para otros, para aquellos con funciones o aspiraciones políticas, las acciones deberían ser de significado más directo y de impacto mayor. Para todos los ciudadanos, esto implica la convicción de que, de alguna parte, de alguna manera, van a surgir fuerzas que promoverán un cambio en la dirección anhelada. Y que una vez que ese cambio ocurra, será momento de anhelar otros.

Por eso la esperanza es dinámica. No se quiere llegar a un lugar. Se quiere caminar en una dirección. No se busca un determinado estado. Se va en pos de una situación ideal. El compromiso es con el mejoramiento continuo. No abandonemos la esperanza, esa capacidad de soñar con los ojos abiertos, ese ver como posible lo que tememos que sea imposible. Esperanza que no sea solo ilusión y menos una creencia mágica, sino que nos mueva a poner manos a la obra, cada uno sus manos, las únicas que tiene, en la obra ante la cual las circunstancias lo han colocado.   

( 1 ) https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1130-52742018000200081#:~:text=El%20s%C3%ADndrome%20de%20Estocolmo%20es%20un%20fen%C3%B3meno%20parad%C3%B3jico%20en%20el,miembros%20de%20cultos%2C%20actos%20terroristas%2C

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