Transformación económica

Publicado el 8 noviembre, 2021
Categoría: Artículos, Eficacia
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El ensayo Transformación Económica, escrito por el Dr. Ricardo Monge, Presidente de la Academia de Centroamérica, es parte de las “10 propuestas para mayor bienestar”, publicación con la cual la Academia ha querido contribuir a que esta campaña política deje información, inquietudes, propósitos de acción que en los próximos años se transformen en iniciativas de mejoramiento.

La lectura de ese ensayo me lleva a subrayar los rasgos requeridos para que las empresas puedan ser parte de esa transformación económica a través de encadenamientos productivos con empresas exportadoras, multinacionales o no.

Los mercados mundiales son exigentes. El santo y seña es calidad. ¿Qué se necesita para que una empresa sea de calidad?

  • Debe tener la convicción de que no solo el producto tiene que ser de calidad, sino toda la empresa. Todo su accionar.  
  • La conducción superior -junta directiva y equipo gerencial- debe apoyar la aspiración a una calidad de clase mundial. Variando un poco el dicho en inglés, se requiere que esos niveles pongan su corazón donde ponen sus palabras.
  • Una política de inversiones coherente con esa aspiración. Hay inversiones en las cuales no conviene ahorrar.  
  • La aspiración debe traducirse en acciones. De eso debe ocuparse la dirección superior, los ejecutivos y todos los equipos de trabajo.
  • Debe existir un permanente interés en desarrollar líderes en todos los niveles de la empresa, para poder tener una organización con múltiples liderazgos en múltiples niveles, como una orquesta de excelentes músicos, cada uno una estrella, pero con una sola partitura. Y con libertades para hacer jamming como en el jazz, cuando las circunstancias lo requieran.
  • Las personas y la empresa deben orientarse hacia los resultados más que hacia los esfuerzos.
  • Es importante que entre los colaboradores las personas con actitud emprendedora sean mucho más que aquellas con actitud burocrática.
  • Las decisiones deben tomarse lo más cerca de donde se realizan las tareas o surgen los problemas.
  • La estructura organizacional debe ser esbelta (lean), económica, y debe difundir claridad, esto es, que sea muy claro quién hace qué y quién toma cuáles decisiones.  
  • No debe haber duda sobre cuáles son las actividades y las decisiones fundamentales.
  • La visión, lo mismo que la contribución de cada uno a la tarea común, deben ser claras y conocidas y operativas. Es decir, lo importante no es solo conocerlas, sino que sean vivas y operantes.  
  • Se pondrá mayor énfasis a los procesos que a las tareas individuales.
  • La coordinación debe ser continua y simple.
  • La forma de realizar las operaciones requeridas debe ser clara y profusamente conocida.
  • Debe existir una función de control que incentive la calidad de las operaciones, lo cual requiere de abundante información eficaz, de ejercicio de la responsabilidad individual y de auto control.
  • Se ha de patrocinar el aprendizaje organizacional y personal y el desarrollo de las personas mediante retos y apoyo.  

El mayor beneficio que las empresas pueden obtener de un encadenamiento productivo es el cambio cultural que experimentarán. Cambiarán sus normas, creencias y valores. Y eso producirá un cambio en la ética y en los hábitos de trabajo de su personal.  Es la mejor forma de ir transformando el “me la juego” en excelencia. Transformación que tiene la energía y los contenidos como para trascender los muros de las empresas y convertirse en una ganancia para otras empresas y para la comunidad.

Hablar de esto es una cosa. Haberlo visto ocurrir es otra muy diferente.   

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