Política y amor

Publicado el 4 octubre, 2021
Categoría: Artículos, Política
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Me resulta útil definir el amor como querer el bien del otro.

Se puede estar en política, buscando puestos de elección popular por varios motivos. Por ejemplo, por narcisismo. O por querer tener más poder. O por estar cerca de donde haya de qué beneficiarse (A mí no me den. Pónganme onde haiga). Pero sería una vulgaridad de mi parte no reconocer que alguien puede estar en política, por amor. Yo creo, por ejemplo, que José Martí escribió, se expresó, combatió por la libertad de Cuba, por amor.

Mi maestro J.A. Pérez López enriqueció el cuerpo teórico de la motivación con su concepto de motivación trascendente: hago esto, no por ganar algo, ni para que me lo reconozcan, sino para que el otro se desarrolle.

El amor no es llevar serenata, regalar flores o decir cosas lindas el 14 de febrero. El amor debe mostrarse en obras, en acciones.

Y si alguien está en política por amor ¿Cuáles serían las obras, las acciones que evidenciarían esa motivación?

La política es el terreno de las acciones que afectan a muchos. No se vale estar en política para beneficiar a unos cuantos.

En este momento las grandes carencias que veo en la población costarricense y en la humanidad, son estas:

  • Romper el ominoso silencio con el cual se acerca el desastre climático, detener el deterioro y regenerar el ambiente. (Artículo 50 de la Constitución Política)
  • Por su urgencia, el conjurar la pandemia. Esta y las próximas.
  • Eliminar la exclusión, la cual vulnera las posibilidades de desarrollo personal (Artículo 50 de la Constitución Política)
  • Revitalizar el sistema político para convertir esta democracia electoral, en una democracia ejemplar en la cual todos disfrutemos del estado de derecho y de unas condiciones socio-económicas que hagan posible que cada uno florezca a su manera.

Esos deberían ser los objetivos. Queda por ver los cómo. Porque hay cómo que parece que se dirigen a lograr los objetivos, pero más bien los alejan. De ahí surgen los fracasos de los populistas y el dolor de sus pueblos. No todo aquel que dice que busca el bien común, contribuirá a él. No basta con buenos objetivos. Se requiere de acciones eficaces para alcanzarlos. Muchos podrían querer el bien común, pero querer no es poder.

Iría a votar con tranquilidad por quien muestre un plan de gobierno que apunte a las necesidades de mayor impacto para el bien común. Me saltaría la interminable lista de objetivos que no se refieren a esas necesidades de mayor impacto. Y me pondría muy crítico en cuanto a la eficacia de lo que se propone para alcanzar esos objetivos.

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