Apuntar hacia la luna

Publicado el 30 agosto, 2021
Categoría: Artículos, Eficacia
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Peter Diamandis, fundador y líder de Singularity University, habla de la importancia de la mentalidad, la actitud, el enfoque con los cuales abordemos la realidad y nuestra contribución a mejorarla. Una de esas actitudes, mentalidades o enfoques es la que él denomina Moonshot mindset, lo cual podríamos traducir como un disparo hacia la luna. Con ello nos referimos a los blancos que nos proponemos. ¿Nos proponemos acertarle a un blanco que está a veinte metros? ¿A cincuenta metros? ¿A doscientos metros? No. Ese es el juego habitual. Esa es la manera en que se juegan y se han jugado todos los deportes de ese ramo. Ahora de lo que se trata es de apuntarle a la luna, en nuestra vida habitual, en las familias, en las empresas, en el país y en el mundo.

Con apuntarle a la luna lo que se quiere decir es apuntar hacia algo lejano y difícil y todos sabemos que en astrofísica ahora la meta es Marte y que posiblemente haya personas pensando y haciendo para que sea posible hacer viajes intergalácticos. Y aquí es donde nos podemos desprender de los ejemplos y darnos cuenta de cuántas veces hemos visto personas o entidades con la mentalidad, la actitud, el enfoque de apuntar hacia la luna. Hemos visto muchachitos de hogares con pocos recursos, poca educación, proponerse hacer carreras no para salir del paso, no para conseguir un puesto, sino carreras en las cuales poder hacer una contribución de valor a la comunidad. Cuánto gusto da verlos exitosos después de haber tenido esa mentalidad de apuntarle a la luna.

En Costa Rica, don Juanito Mora le apuntó a la luna cuando levantó en armas a un país de cien mil habitantes. Don Jesús Jiménez y don Mauro Fernández, también lo hicieron cuando condujeron al país hacia sendas reformas educativas. Y don Rafael Ángel Calderón con su reforma social y don Pepe con la modernización del país. Y sucesivos gobiernos a partir de 1980 que se enrumbaron hacia la apertura comercial.

Hoy tenemos problemas que no se deben resolver de cualquier manera. Pensemos en la sostenibilidad de la seguridad social, en sus dos aspectos de pensiones y de salud. En la transformación energética. En el manejo de la emergencia climática. En la búsqueda de la equidad. En el mejoramiento del sistema de educación pública. En la emergencia demográfica, que todavía parece no estar en el radar de nadie.  A estos retos tenemos que responder con soluciones novedosas, amplias, duraderas que para que sean eficaces tendrán que ser verdaderos ejercicios de apuntarle a la luna.

Recuerdo reuniones en uno de los bancos del estado en los que realizaba labores de consultoría. Las colas eran un problema. Ya había suficiente sensibilidad sobre servicio al cliente. Recuerdo a los expertos hablando de teoría de colas. De una sola cola y varios cajeros. Y de otras soluciones de sentido común. Y recuerdo al gerente general diciendo de manera visionaria, que lo que había que hacer era impedir que los clientes llegaran al banco. Y eso fue precisamente lo que revolucionó el servicio: cajeros automáticos, tarjetas de débito y SINPE que operaron como un verdadero lanzamiento hacia la luna.

Al respecto, conviene recordar que un día antes de encontrar la solución, el problema parece insoluble y que toda solución disruptiva, cuando recién asoma, parece una locura. En la ansiedad que nos produce buscar soluciones, démosle la bienvenida a las que vayan llegando, pero una vez bienvenidas, preguntémonos si hay otras mejores. Así iremos aprendiendo que siempre hay otras mejores. Que todo lo que esperan es un poco más de audacia de pensamiento y un poco más de confianza en nuestra capacidad de intentar lo que a primera vista parece imposible.   

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