Desarrollo personal mínimo

Publicado el 19 julio, 2021
Categoría: Artículos, Eficacia
Etiquetas: , , ,

Hoy estamos convencidos de que un buen PIB per cápita no es suficiente. Todos sabemos que, sin un cierto grado de equidad, la percepción del bienestar se deteriora. Pero, aun así, la aspiración a un buen PIB per cápita con una buena distribución, se queda corta comparada con un eventual índice de felicidad como el que utiliza Bután. Para ilustrarlo con realidades cercanas, si Costa Rica tuviera un ejército y por esa razón redujera sus gastos públicos en educación y salud, nuestro PIB sería el mismo, pero creo que la satisfacción de nuestra población disminuiría.

Los esfuerzos por elevar la productividad de tierras, equipos y personas, cuando son exitosos, elevan el PIB. Pensemos en la productividad de las personas. ¿Estaríamos dispuestos a elevarla mediante sistemas productivos que aumenten el estrés? ¿O que incidan negativamente en la calidad del tiempo libre de los trabajadores? Sostengo que las empresas deben aspirar a la productividad y el confort de los colaboradores, esto es, velar por la eficacia y por la creación de circunstancias que aumenten la probabilidad de que quienes en ellas participan, sean más felices. Se sabe como lograr eso. Posiblemente esa era la aspiración de Deming con sus programas de calidad basados en la participación. Y la aspiración de muchos de los movimientos de reforma de la empresa como la humanocracia de Gary Hamel y Michele Zanini.  

Me pregunto cuál sería un objetivo minimalista en estas aspiraciones de bienestar. Si no es un ingreso confortable ¿Será una educación formal robusta? ¿Será una formación personal pluridimensional? ¿Qué deberíamos desearle al prójimo cuando le deseamos felicidad? Pienso que un buen deseo minimalista es que mejoren su capacidad para lidiar con su realidad. Cada uno tiene una realidad interna y externa conformada por las circunstancias dentro de las cuales podrá lograr un determinado nivel de eficacia y de felicidad.

¿En qué consiste la capacidad para lidiar con la realidad? No lo sé con precisión. Lo que aquí planteo es más bien una invitación a reflexionar sobre el tema. Pienso que los siguientes son elementos de una respuesta: Lo primero es conocer esa realidad, cuáles son sus elementos, cómo se interconectan unos y otros, cuán modificables son, cómo se los puede modificar. Lo siguiente es aceptar esa realidad sin resignación. Eso implica apropiarse de esa realidad y de la posibilidad de cambiarla. No visualizarse a sí mismo ni como impotente ni como omnipotente, sino como agente, como quien tiene capacidad de acción. Un tercer elemento sería conocer e incorporar las vías para mejorar esa realidad. Y en esto, unos conocimientos son más difundidos que otros. Creo que todos sabemos construirnos un cobertizo, pero no todos sabemos cómo conservar nuestra salud mental.

No es este el espacio para discurrir sobre cuál sería la pedagogía requerida a fin de desarrollar esos tres talentos fundamentales. Intuitivamente podríamos postular que para ello un taller vivencial es mejor espacio que un aula. A mí se me manifiesta el sesgo de que, para estos propósitos, el escultismo es más eficaz que la escuela común y de que los programas educativos denominados Outward Bound también lo son.

Si aceptamos lo anterior, todos los esfuerzos educativos, de los padres y de las escuelas, deberían evaluarse según esos tres criterios fundamentales. Y deberíamos dedicar mucha atención al desarrollo de herramientas que contribuyan a lograr el desarrollo de esas tres dimensiones del ser humano. Y no quedarse ahí, pero no pretender que el desarrollo de otras dimensiones pueda sustituir a ninguna de esas tres fundamentales. Saber mucho de geometría no nos ayudará a lidiar con un evento que nos abata.

Otros artículos relacionados

Deje una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *