Perfeccionar la democracia

Publicado el 19 abril, 2021
Categoría: Artículos, Política
Etiquetas: , , ,

Dentro de un año, ya habremos nombrado presidente de la república y diputados para el período 2022-2026. Conviene entonces repetir o repensar algunos conceptos sobre la democracia representativa. A tal fin les recomiendo la charla de Adela Cortina llamada “Construir una democracia auténtica, ética y política”. Su contenido no corresponde al de una tesis doctoral. Es más bien una estupenda lección magistral para colegiales. Y para escolares, si sus padres la escucharan con ellos y les fueran explicando algunas cosas. Podría servir también para que los candidatos a puestos de elección popular sueñen con un programa de desarrollo de la democracia. Y para que el Tribunal Supremo de Elecciones encuentre inquietudes sobre cómo aprovechar la campaña política para enriquecer la actitud democrática nacional. Y para que cada uno de los habitantes, antes de comer cuento, antes de pensar con el hígado, antes de renunciar por acción u omisión a nuestra obligación de participar, no solo con el voto, nos demos cuenta de que la democracia se enriquece o se empobrece, con cada campaña política, con cada intercambio privado, con cada vez que nos damos cuenta de que nuestras acciones como ciudadanos, tienen la consecuencia de construir o destruir.  https://youtu.be/45E_r3IdSco

Enumero algunos puntos conocidos pero útiles de recordar. Los cito de manera no textual y además a algunos los contamino con mi propio aporte:

Se dice que hay desafección hacia la política. A lo mejor lo que hay es desafección hacia los políticos. Una de las causas que pueden estar llevando a esa desafección es el demasiado protagonismo de los políticos. En Costa Rica, durante los cierres de la administración pública durante las fiestas de fin de año y de Semana Santa, los periódicos languidecen por falta de noticias. Conclusión: las principales noticias provienen del sector público. ¿Por qué ese sesgo? ¿Por qué las figuras públicas son preferentemente políticos y no académicos, artistas, líderes espirituales o habitantes comunes? ¿Seremos presa del paradigma de que la única forma de contribuir al mejoramiento del país es desde un puesto público de alta jerarquía? ¿Por comodonería, nos habremos recostado indebidamente en los de arriba?

Se dice que la desafección con la democracia puede provenir de que la democracia deje expectativas insatisfechas. La autora reflexiona: si lo que esperamos es que la democracia nos haga felices, claro que dejará expectativas insatisfechas. Lo que es razonable esperar, es que la democracia cree unas reglas para estructurar un ambiente propicio donde las personas puedan gestionar su propia felicidad. La política es para gestionar el bien común. Y los buenos políticos han de tener esa aspiración y las competencias personales para cumplirla.  El gran problema es que puede haber políticos que lo que gestionan es su bien particular, o el bien de su partido.

La democracia requiere que los ciudadanos sean lúcidos, maduros y participativos. Ninguna de esas cosas posiblemente está lograda en su totalidad en ninguna de las 20 democracias plenas que señala el Índice de The Economist. Por tanto, un país como Costa Rica, debería mantener actividades sistemáticas, eficaces, permanentes que vayan produciendo una mejora gradual en esos tres aspectos. Esa debería ser nuestra meta en educación cívica.

La democracia requiere de apoyos de mayorías. La autora recuerda a Dewey cuando afirma que una mayoría se puede crear mediante la agregación de intereses, mediante manipulación emocional o mediante la comunicación. La manipulación emocional ocurre cuando a través de medios de comunicación social se construye una candidatura como se construye una imagen comercial para un producto. O cuando con promesas o información falsas se logra que la opinión pública, por temor o por apetito, se agrupe en torno a una persona o un grupo. La manipulación emocional produce polarización: unos fanatizados por el mensaje, otros opuestos pasionalmente al mismo.

La creación de mayorías en torno a determinadas ideas o programas se debe crear mediante la comunicación que conduzca a una articulación racional de aspiraciones, resultados deseables y medios para lograrlos. Esa articulación conduce a un proyecto común de vida buena, de oportunidades, no de felicidad. Una situación en la cual exista un mínimo de justicia que nos vaya acercando a los ideales promulgados como derechos humanos civiles, políticos, económicos, sociales, culturales. Ese mínimo es un nivel, más abajo del cual, caemos en extremos de inhumanidad. El diálogo del cual depende la creación de esas mayorías no es algo solo para cuando llegamos a crisis de desentendimiento, sino que debería ser una actividad constante. Y no consiste solo en escucharnos cortésmente, sino que sus contenidos deben ser verdaderos e inteligibles, su intención debe ser sincera, constructiva y los propósitos han de ser el mejoramiento del nivel de justicia. En suma, un ejercicio de razonamiento cordial, en el cual lo de cordial alude al corazón, a la empatía, a la compasión.

 

Otros artículos relacionados

https://alvarocedeno.com/2021/02/15/no-me-gusta-la-politica/

https://alvarocedeno.com/2002/01/28/esperar-al-lider-o-provocar-su-llegada/

https://alvarocedeno.com/2002/01/21/con-entusiasmo-sin-fanatismo/

https://alvarocedeno.com/2017/01/30/votar-sin-fantasias/

 

 

 

 

Deje una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *