Rediseñar la vida

Publicado el 1 marzo, 2021
Categoría: Artículos, Desarrollo
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Una de las ganancias de la forma de vida contemporánea es que los constreñimientos de edad y espacio se han flexibilizado: encontramos personas mayores de cincuenta compartiendo aula con muchachos jóvenes, citadinos haciendo prácticas agrícolas de fin de semana o amas de casa que se volvieron expertas en Covid 19.  Hoy se habla por ejemplo de rediseñar la vida como en este artículo de Bill Burnett (1) el cual resumo y aumento. Buscamos más plenitud, lo cual cada vez entendemos menos como tener y más como ser. Menos cómo adquirir cosas y más cómo vivir experiencias edificantes.

El autor comienza por señalar actitudes deseables que nos permiten dominar algunas creencias que nos impiden rediseñar nuestra forma de vivir. O remozarla o enriquecerla. La primera creencia perjudicial es la de que para vivir una vida plena hay que tener una pasión. Vemos entonces al jubilado que se pone a pintar o a hacer poesía y decimos ah, es que siempre esa fue su pasión cuando la verdad es que se puede desarrollar algún cambio aún sin sentir esa pasión. Basta con tener interés, entusiasmo y dedicación.

Segunda creencia disfuncional: Si al salir del colegio no sabes para dónde vas, ya vas con retraso. La recomendación del autor es arranque de donde está. No es tarde para nada. Esto es especialmente cierto en nuestro país. En unas pocas generaciones nos hemos ganado al menos diez años de expectativa de vida, así que a la edad que nuestros abuelos eran ancianos, nuestros contemporáneos son apenas personas maduras.

Tercera creencia: cada persona debe tratar de optimizar la mejor posible versión de ella misma. ¡Cómo si hubiera una única versión posible! ¡Cómo si la trayectoria de nuestras vidas fuera lineal! ¡Cómo si no existieran en nuestro camino bifurcaciones y trifurcaciones! Aquí el autor recomienda que la trayectoria de nuestras vidas es un viaje. Que no hay que tratar de optimizar una meta final sino enfocarnos en el proceso y ver qué pasa luego. Y este viaje empezó hace tiempo y continúa mañana por la mañana.

Y a continuación el artículo provee cinco ideas necesarias para rediseñar la vida, la primera de las cuales es Una los puntos.  Hay tres elementos importantes que le dan forma a nuestra vida: lo que somos, lo que creemos y lo que hacemos. Así que el sentido de nuestra vida se aclara si podemos responder y conectar entre sí las respuestas a preguntas tales como ¿Para qué trabajamos? ¿Cuál es nuestra teoría sobre el trabajo? ¿Ganar dinero, contribuir, formar parte de una misión? ¿Para qué estamos vivos? ¿Cuál es su visión de cómo funciona el mundo? ¿De cómo funciona la vida?  Y no crea que se trata de escribir un ensayo filosófico. Escriba un párrafo en borrador sobre cada pregunta. Déjelos ahí. Reflexione sobre ellos. Converse con personas de confianza. Lea algunas cosas al respecto. Y vaya mejorándolos poco a poco. La búsqueda de conexión entre las respectivas respuestas le dará más sentido a su vida. Pregúntese, respóndase y haga coherentes esas respuestas entre sí. Cuando las vaya conectando, su vida irá encontrando un sentido nuevo.

La segunda idea es reconocer los problemas gravitacionales.  Hay problemas que son como la fuerza de gravedad. No la podemos cambiar o no estamos dispuestos a hacer lo que se necesita para librarnos de ella (cohete, parapente, buceo). Son ejemplos de tales problemas, un mal puesto, una mala relación de pareja, una limitación personal. No nos quedemos congelados frente a los obstáculos. Resolvamos aceptarlos o cambiarlos. Pero no permanezcamos inactivos lamentándonos de cómo obstaculizan nuestro camino.

La tercera, es hacer una tormenta de ideas para imaginar posibles vidas futuras agradables para usted y hacer tres planes exploratorios. ¿Cuántas vidas diferentes a la que está viviendo podría desarrollar?  Usted es, por ejemplo, empleado público. ¿De qué maneras podría enriquecer esta vida que está viviendo? ¿Más deporte, más vida social, más tiempo para pensar?  Suponga que le resulta atractivo ser emprendedor privado. Visualice esa vida como emprendedor privado. ¿Qué haría si la inteligencia artificial lo deja sin empleo? Detalle esa forma opcional de vivir como emprendedor privado. Y para facilitar la visualización de su tercera vida, pregúntese ¿A qué se dedicaría si tuviera totalmente resuelto el tema económico? ¿Qué haría si no tuviera temor al juicio de los demás? ¿Qué le daría muchísimo gusto hacer?

Lo constructivo que ocurre en esta etapa de formular planes exploratorios, es que el interesado encuentra que las opciones le resultan atractivas. Y que son realizables. Y que posiblemente están compuestas de anhelos y sueños que se quedaron dormidos por falta de imaginación o por conformismo.

La cuarta idea es hacer algunos prototipos. Un prototipo es un modelo a escala; un plan piloto. Una puesta en práctica pero parcial.  En vez de ser emprendedor a tiempo completo, emprendamos en algún proyecto poco complejo, con poco alcance. En vez de vivir como músicos, tomemos unas clases de ejecución o desempolvemos aquel instrumento y dediquémosle unas dos horas por semana. Todo, sin cambiar radicalmente lo que venimos haciendo con nuestra vida. Es como tomar condimentos de las otras vidas posibles y ponerle gracia a la vida que estamos viviendo. No nos quedemos en la idea. Hagamos contacto con un trozo de esa realidad deseada. No somos solo cerebro. Todo nuestro organismo siente, quiere y aprende. Sumerjámonos en esa vida posible y deseable, aunque sea por unas horas al mes.

En quinto lugar, escoja bien. Dejemos que nuestro organismo nos diga cosas. Nos podría pintar imágenes lúgubres o agradables. Pero una vez que tengamos alguna claridad tomemos una resolución. Eso es más que decidir. Es decidir y apoyar lo decidido. Pongámosle ganas a lo resuelto. Si tenemos la posibilidad de mirar hacia atrás, nos podemos convertir en estatuas de sal. Si podemos volver atrás, no estaremos tan comprometidos como Hernán Cortés una vez que le prendió fuego a las naves. Avancemos. Y mantengamos los ojos muy abiertos para detectar elementos que no habíamos previsto y que nos ayuden en nuestro propósito. La suerte, cita el autor, consiste en detectar las oportunidades que van apareciendo.

 

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