Domar los temores - Nota 1

Publicado el 7 septiembre, 2020
Categoría: Artículos, Eficacia
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Domar los temores  (*)

¡Qué tirada! Tan bonito que arrancó el año y qué pronto, cuando todavía no terminaba el verano nos va cayendo esta calamidad de la pandemia. ¡Cómo nos hemos llenado de temores! Por la salud de los abuelos. Por los parientes con vulnerabilidades. Y por nosotros mismos. El futuro siempre ha sido desconocido, pero no nos dábamos cuenta. Pero ahora sí que luce desconocido.

¿Qué hacemos? ¿Cómo nos libramos del temor a lo desconocido? No intentemos librarnos de ese temor. Caminar en la oscuridad cerrada, en terreno escabroso, siempre da temor. Caminemos con cuidado. No peguemos carrera. Pero no nos hagamos un puño esperando a que aclaren los nublados del día, porque esto ya nos ha frenado suficiente. Reconozcamos nuestros temores. Pongámosle nombre a cada uno. No los dejemos como un gran saco de temores, sino identifiquemos cada uno: temo por mi salud; temo que se me reduzcan mis ingresos; temo por la sostenibilidad de mi empresa; temo perder algo de la comodidad que tengo. Nombrar es domar. El temor al que logramos darle un nombre, ya lo hemos empezado a domar.

Esta crisis es un gimnasio para ejercitarnos en hacernos mejores personas. Cuando somos capaces de transitar a través de la incertidumbre, somos mejores personas. ¿Se acuerdan de lo que es un túnel de viento? Es un túnel donde artificialmente se producen vientos para probar hélices, alas, fuselajes. Para ver cómo reaccionan ante diversos vientos. Pues no existe un túnel de adversidades. No hay forma de inventar adversidades para someternos a prueba ante ellas. Esta adversidad que ahora enfrentamos, no la hubiéramos podido crear para desarrollar músculo enfrentándola. Pues ahora está aquí. Aprovechémosla. Utilicémosla como utilizamos el gimnasio. Ahí iremos aprendiendo cómo proceder con más calma, cómo no dejar que el temor nos nuble la mente, cómo utilizar la energía no para lamentarnos ni para escondernos, sino para desarrollar habilidades para pasar tragos amargos, recorrer terrenos escabrosos o caminar “por donde asustan”. Si la utilizamos bien, saldremos de ella siendo mejores personas. Así como se puede desarrollar un músculo o desarrollar una capacidad intelectual, también se puede desarrollar una capacidad emocional. Podemos aprender a convivir con el temor. Ser valiente no es no tener miedo nunca. Ser valiente es haber aprendido qué hacer con el temor. Sabemos muy bien avanzar cuando creemos que el suelo está parejo. Aprendamos a avanzar cuando el suelo está disparejo, se mueve y todo alrededor está nublado. Ahora la pandemia nos obliga a poder accionar en circunstancias de incertidumbre. Eso es un excelente aprendizaje, porque la incertidumbre siempre la teníamos, pero no la veíamos. Y siempre la tenderemos, aunque se resuelva lo de la pandemia, porque el futuro siempre es incierto.

(*)  Dave Ulrich un autor y consultor en recursos humanos y liderazgo, publicó en su blog a finales de agosto, una nota denominada Harnessing Uncertainty: How to Prosper in the Unknowable New Normal (Utilice la incertidumbre: Cómo prosperar en la desconocida nueva normalidad)  https://www.rbl.net/insights/articles/harnessing-uncertainty-how-to-prosper-in-the-unknowable-new-normal   Con base en ella he escrito seis notas de las cuales esta es la primera.

 

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