Preguntas sobre teletrabajo

Publicado el 11 mayo, 2020
Categoría: Trabajo
Etiquetas: ,

Hoy, en el confinamiento, surgen muchas preguntas que podrían ser temas de investigación de diversas disciplinas. Las planteo más bien con el afán de ver si hacen tilín en algunas personas y las inducen a explorarlas y de esta manera conocerse mejor. Veamos.

¿Cuáles buenas prácticas sirven a cada uno para manejar el estrés que produce estar confinado? ¿Cómo se ha sustituido en el teletrabajo, la estructuración de espacio y tiempo que da el trabajo presencial? En el trabajo presencial, trabajo ahí, de 8 a 5. Pero ahora trabajo, diversión, convivencia familiar ocurren en el mismo lugar durante todo el día.

¿Hay fuentes especiales de bienestar personal que el teletrabajo produce? Una desde luego, es el no tener que malgastar tiempo en las presas. Pero tal vez haya otras.

¿Cómo se ha logrado crear las necesarias condiciones para reducir las interrupciones de origen familiar? Con el cónyuge es relativamente sencillo. ¿Pero y con los niños?

Los jefes están conectados al mismo enchufe del superyó. O sea que los jefes ejercen autoridad sobre nosotros, desde el mismo espacio emocional en que un día, mientras éramos niños, ejercieron autoridad de vida o muerte nuestros padres. De vida o muerte, porque si nos hubieran descuidado o atacado, podrían habernos causado la muerte. Eso sentíamos, antes de aprender a pensar. Y la pregunta es ¿Cómo se han sentido sin el jefe mirando por encima de su hombro? ¿O sin la sensación de que no se ve, pero anda rondando por ahí? ¿O sin su lenguaje corporal o sus silencios ominosos?

Para quienes están muy contentos con el teletrabajo, el gran argumento es que el trabajo debería dejar de ser un trabajo con “maría” como la del taxi, donde se nos valora por las horas que pasamos en la empresa, y convertirse en un trabajo por objetivos, donde se valorarían los resultados. Si usted hace ventas o escribe informes, la medición de sus objetivos es más fácil que si es un creativo que tiene que inventar una campaña publicitaria. ¿Está tranquilo con los objetivos que está logrando? ¿Cree que va a convencer a su jefe con ellos?

Hay un asunto de horas netas en el puesto. Hace años, en un banco del estado, un ejecutivo señalaba que la jornada real era -no recuerdo bien- algo como 25 o 30% menor que la jornada establecida. Contaba cómo las personas marcaban la tarjeta, y se sentaban a desayunar el desayuno que traían de sus casas. O peor, desaparecían en una especie de cocina, de donde pocos minutos después, empezaban a emanar aromas de huevos revueltos con jamón. Las chicas, sumaban a ese tiempo improductivo, el pasar a los tocadores a finalizar el maquillaje. Luego venía el ceremonial de preguntar a los amigos cercanos cómo iba todo, cuyas respuestas podían tomar su tiempo. Y luego, el necesario vistazo al periódico el cual podía tomar media hora. En cambio, ahora, en el teletrabajo, ¿No será que además del tiempo de transporte nos estamos economizando ese tiempo improductivo? Y ¿No será que la empresa entró quedando cuando se conforma con que en el teletrabajo produzcamos lo que antes, cuando ya éramos ineficientes?

El nuevo entorno del teletrabajo ofrece la posibilidad de intercalar actividades de diferente naturaleza. Por ejemplo, si uno sale a pasear el perro a paso ágil, la productividad al regreso vendrá aumentada. En la caminata es posible que las endorfinas nos hayan puesto creativos, y vengamos con soluciones que no encontrábamos. ¿Estamos utilizando tiempo en ejercicios gimnásticos o de yoga, que en el ambiente de trabajo habitual son imposibles de practicar y que aumentan nuestra productividad? ¿Sentimos ahora más libertad para despegarnos de la silla?

En el trabajo presencial, nos relacionamos con personas cuyo contacto nos tonifica ¿Recurrimos a ese contacto virtualmente o nos estamos perdiendo de ese tónico? Y ¿Qué vamos a hacer cuando volvamos a la presencialidad para evitar los sentimientos negativos que nos producen algunos compañeros a quienes ahora, como no vemos, casi olvidamos?

¿De alguna manera la ropa con la que usted teletrabaja facilita su productividad? ¿Producirá esta experiencia la propuesta de cambios de indumentaria? ¿Tendrán los tacones altos y las corbatas, sus días contados?

¿Hay buenas prácticas que sus jefes utilizan en el teletrabajo y que sería bueno que conserven cuando volvamos al trabajo presencial? ¿Ha habido cambios en la gestión gerencial superior producto del teletrabajo y que tal vez convenga conservar cuando volvamos a la normalidad?

En todas las empresas existen rituales ¿Algunos de ellos requieren de la presencialidad? ¿Cómo se están desarrollando en el teletrabajo?

¿Hay sinergias que solo se logran presencialmente? ¿Cómo se las podría convocar en el teletrabajo?

El trabajo presencial que hacemos, desconocido para nuestro cónyuge e hijos, ahora que lo han visto hacer porque lo hacemos ahí en la sala de la casa, ¿Habrá sufrido una desmitificación?

¿Ha cambiado el lenguaje con el cual nos comunicamos con nuestros compañeros, con respecto al que utilizábamos en la situación presencial? ¿Y qué consecuencias puede tener eso?

Y si usted es jefe ¿Cómo se siente sin la oficina y el escritorio especiales? ¿Qué hace con la obsesividad que le producía el estrés y que antes canalizaba en incontables órdenes, preguntas, verificaciones? ¿Sigue importunando virtualmente? ¿Recuerda su necesidad de control y cómo la satisfacía? ¿Cómo es ahora esa necesidad y cómo la satisface? ¿Y la presión que le llegaba desde arriba y que usted diseminaba amablemente entre sus colaboradores, cómo la maneja ahora?

 

Otro artículo semejante

https://alvarocedeno.com/2003/03/17/teletrabajo-y-flexitiempo/

Deje una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *