Estar a la altura

Publicado el 9 diciembre, 2019
Categoría: Eficacia
Etiquetas: , ,

La energía no se crea ni se destruye. Solo se transforma. Quiero pensar que así ocurre con la energía psíquica. Disponemos de una cierta energía. La podemos gastar en lamentarnos por lo que no hemos logrado en el pasado, o por el tiempo y oportunidades perdidas. O la podemos invertir en gestionar cómo hacemos para lograr algo en el futuro. Una regla saludable es prepararse para estar a la altura de la próxima oportunidad.

Siempre habrá oportunidades futuras de hacer, de producir, de influir, de crear, de mejorar. Se puede tratar de una relación, de un reto que requiera acción, de un nuevo puesto, de un nuevo proyecto familiar o personal, de la participación en asuntos comunales, de un emprendimiento educativo o artístico, de romper o adquirir un nuevo hábito.

¿En qué consiste estar a la altura? Primero, en distinguir entre lo que vale la pena y lo que no, para no gastar pólvora en zopilotes. Luego hay que tener claridad en el propósito. Hay que visualizar con nitidez lo que se quiere lograr. Nada de más o menos. Nada de nebulosas. La energía se canaliza mejor si precisamos con claridad lo que queremos lograr.

Todos los asuntos tienen varias dimensiones. Hay que descubrir todas esas dimensiones. Podemos hacer algo para ganar algún dinero, pero no perdamos de vista que también podríamos establecer relaciones beneficiosas con otras personas o contribuir al bien común.

Entendamos con realismo que las cosas pueden salir bien o pueden salir mal. Y que por más que analicemos un asunto, nunca tendremos la total certeza de que saldrá bien. Los resultados de cualquier acción están en el futuro y el futuro es incierto. Hay que analizar, pero como se ha dicho, el quedarse en el análisis, conduce a la parálisis.

Accionemos con valentía. No digo que sin temor porque algunas cosas dan temor. Pero si hay temor, que haya también actitud de exploración. Explorar es saber que algo puede salir mal, pero estar dispuesto a recorrer el camino, con la adrenalina que nos produce el deseo de tener éxito. Es buena la prudencia, pero que no nos quite la actitud de aventura.

Accionemos con autenticidad. No como quien actúa en el teatro, sino como quien vive su trozo de vida. La vida puede quedarse como página en blanco, pero es preferible la página con borrones, sobre todo si de esos borrones vamos aprendiendo a escribir mejor. Despleguemos nuestra acción con ánimo de aprendizaje. Como quien hace un experimento. Con disposición a reflexionar sobre lo que va ocurriendo. Y con apertura para reconocer dónde nos equivocamos y dónde se puede mejorar. No nos preocupemos del juicio de la gradería, pero sí tengamos en cuenta que siempre somos ejemplo para alguien. A esos que nos toman de ejemplo, debemos dedicarle el extra-esfuerzo para que todo salga muy bien.

Que los intentos sean plenos. Hay que poner todos los recursos a disposición de lo que se quiera hacer. Echarse al agua no es meter primero un pie. Cuando ya hay claridad de que hay que hacerlo, no se debe medir ni esfuerzo ni tiempo con cuentagotas. Hagámoslo con responsabilidad, apropiándonos del asunto. Sintiendo que en estas cosas no podemos ser sustituidos por otros. Nadie más está ante este reto y esta oportunidad, en las circunstancias en que nos encontramos nosotros.

 Visite la página web   Alvarocedeno.com

Hay otros artículos relacionados con el anterior:

https://alvarocedeno.com/1998/10/12/accion-apasionada/

https://alvarocedeno.com/1998/08/17/ponerle-ganas/

Deje una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *