Gestión de sentimientos negativos

Publicado el 2 diciembre, 2019
Categoría: Artículos, Convivencia
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Una cosa es lidiar con un problema, o con una decisión, que es lo mismo. Y otra es lidiar con un sentimiento. Si tenemos que resolver si aceptamos o no una determinada oferta, el departamento cerebral al cual tenemos que acudir, es al área pre-frontal del cerebro, donde se procesa lo lógico, lo racional. Si nuestro mundo emocional se encuentra secuestrado porque sufrimos una pérdida, un desamor, una herida narcisista, una amenaza, o nos encontramos iracundos o asustados, de poco sirve acudir al departamento pre-frontal. ¿Cómo manejamos entonces estas situaciones?

Eric Barker autor del libro Barking at the wrong tree, revisa algunos libros relacionados con una terapia denominada Acceptance and commitment therapy y nos envía una valiosa síntesis, la cual yo sintetizo aun más y le agrego algunas cosas, de las cuales él no es responsable:

El primer paso es darnos cuenta de lo que nos está ocurriendo. Eso no es sencillo. Es necesario preguntarnos ¿Qué está ocurriendo? Ponga atención a los signos corporales causados por la emergencia sentimental. Respiración, temblor en las manos, sudoración. Cuando señalamos dónde se manifiesta el sentimiento, estamos a la vez señalando dónde no está. Sentir ira no es lo mismo que estar iracundo. Si siento ira, yo soy más que la ira. Si estoy iracundo no hay partes de mí que no lo estén. Estoy totalmente ocupado por esa emoción.  Dese cuenta también de que está dolido o temeroso, ahora. No siempre. Ayer no lo estaba. Mañana, tal vez no lo estará. Las emociones nos secuestran y nos dan la apariencia de que estarán aquí para siempre. Póngale nombre al sentimiento: ira, temor, vergüenza. Eso le da a usted una sensación de control. Si solo se ocupa de negarlo, el sentimiento crece y usted es su prisionero.

En segundo lugar hemos de aceptar lo que nos está ocurriendo. Aceptar es hacer un acto de realismo: tenemos tal sentimiento. No podemos deshacernos de él. No le damos la bienvenida, pero ahí está. No es fácil reconocer que tenemos temor o que nos sentimos celosos o envidiosos. Hemos sido educados para considerar esos sentimientos como negativos, y nos cuesta reconocer que a veces somos presa de ellos.

En tercer lugar hemos de saber que no produce buenos resultados tratar de empujar esos sentimientos fuera de nosotros. De hecho, parece que se nutren de la misma energía que les aplicamos para deshacernos de ellos. Veámoslos como al pasajero desagradable que se sube al bus y se sienta a nuestro lado. Aunque no nos guste, tenemos que aceptar que vaya ahí y no es útil invertir energía en desear que no estuviera ahí. Hágale espacio. No intente echarlo del bus. Le hacemos espacio al sentimiento, no porque nos guste, sino porque tenemos otras cosas valiosas que hacer con nuestro tiempo y nuestra energía.

Finalmente, salgamos de nosotros mismos. Expandamos la realidad.  Hay una realidad infinita que va más allá de nuestro padecimiento sentimental. La emergencia sentimental hace que todo el resto del mundo desaparezca. Para el amante ofendido, no existe otra cosa que la otra parte y lo que le ha hecho. Conviene no solo darnos cuenta de que el resto de la realidad sigue ahí, sino que es posible ir a interaccionar con esa realidad y hasta disfrutar de esas interacciones, sin ánimo de escapar de la situación, simplemente para que la vida continúe. Haga algo que le guste. De un paseo. Ordene la habitación. El sentimiento negativo intenta ocupar toda nuestra mente. No caiga en esa trampa. Rescate todo lo que no está teñido por ese sentimiento. No deje que el único actor en escena sea ese sentimiento. Traiga otros actores y más cosas a la escena.

Pruebe. Tal vez esto funcione.

Alvarocedeno.com

Para leer sobre este tema en el blog de Barker, utilice este vínculo:  https://www.bakadesuyo.com/2019/11/resilient-2/

 

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