Rescatemos a estos chicos

Publicado el 14 octubre, 2019
Categoría: Educación
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En La Nación del  8 de octubre pasado, en “Una generación por rescatar”, Isabel Román Coordinadora de Investigación del Programa Estado de la Educación, dice que 53.000 jóvenes de entre 12-16 años no asisten a clases. Ella lo considera, con razón, un  riesgo de atención urgente para la política social y sus instituciones (MEP, IMAS, Fodesaf, PANI, INA, Consejo de la Persona Joven, entre otros). Estamos fabricando los desempleados y subempleados de los próximos años.

Me dormí pensando en eso y soñé lo siguiente: Un grupo pequeño pero dinámico de personas, había sido encargado por el Presidente de la República, para que hicieran un plan de acción al respecto. El grupo –así son los sueños- decidió que se iban a “salir de la caja”, que iban a innovar, y en muy pocos días produjeron un plan con el siguiente contenido:

Esto es una emergencia nacional.
Tiene el carácter de una oportunidad, porque no se trata de mejorar nada, sino de convertir en algo mayor que cero, la nula educación formal que estos chicos están recibiendo.
Como los chicos no tienen maestros ni escuela, ni horario, ni recursos didácticos, ni ganas de ir a la escuela, nos tenemos que olvidar de las soluciones del tipo de capacitemos a los maestros, verifiquemos si se ha aplicado el programa o cambiemos los textos.
Pidamos prestados 4 investigadores-diseñadores a las universidades. Con espíritu innovador. Así que busquémoslos también en las ingenierías, en las ciencias médicas yciencias sociales. Démosles dos meses para que elaboren un plan sin salir del país. Si requieren insumos especializados, que traigan a esos sabios aquí para que hagan sus aportes. (En el sueño, un investigador-diseñador es alguien que investiga para resolver problemas, no para rizar el rizo, lo cual puede ser útil, pero no para este caso)
Los criterios de excelencia del plan, serían los siguientes:
   -Indagar cuáles son los paradigmas, creencias o antivalores que obstaculizan el aprendizaje.
   – Incorporar los hallazgos de la neurociencia sobre aprendizaje.
   -Habrá unas personas, algunas voluntarias comunes y corrientes, que entusiasmen a los chicos. No serían necesariamente maestros, pero no se los excluye. Se les llamará mentores, tutores o coaches.(Cuando se habló de esto, apareció la escena del busto de Omar Dengo que hay en la Facultad de Educación de la UCR. Alguien le había llevado unas rosas de agradecimiento)
   -Otras personas sensibilizarán a las familias de los chicos sobre la importancia de la educación (Hace unos cuantos decenios, como país, estábamos enamorados de la educación. Las abuelas analfabetas nos predicaban la importancia de estudiar. ¿Por qué nos desenamoramos?)
   – No habrá pizarras. Habrá mucho papel y pilots. Desde luego, los chicos no verán ni una espalda, como en las aulas actuales, donde solo se ven los rostros en el recreo.  
   -Se utilizará como recurso de aprendizaje, el aprendizaje informal que ya esos chicos están haciendo. Axioma: es imposible no aprender.
   -Cada chico tendrá un celular o su equivalente (¡Qué caro, verdad! , pero compárelo con el costo social de la no-educación)
   -Se elaborarán programas de educación en línea (¡No. Eso no es simplemente tomar los textos y digitalizarlos!)
   -La finalidad no es que los chicos aprueben los exámenes escolares formales, sino que aprendan a aprender. Para ello, una primera meta es que experimenten que su capacidad de aprendizaje puede mejorar con el ejercicio. Y que nunca piensen que no sirven para esto o para aquello. (Aquí las rosas deberían ser para Carol Dweck)
   -Los contenidos, desde luego, se mantendrán al mínimo. Como la finalidad es que aprendan a aprender, se pondrá atención a conceptos preñados (son los que con el tiempo pueden dar a luz otros conceptos). Y a los conceptos umbral (aquellos que si no los manejas, no te dejan seguir adelante). En el sueño se escuchaba a Pareto repetir incesantemente ¡80-20, 80-20!
   -En vez de practicar el que ningún estudiante se quede atrás, aplicar el que el entusiasmo de ningún estudiante se quede sin retos a la altura de su circunstancia.

Alguien preguntó que con qué plata se haría todo eso. Y otro respondió  que había que meter la mano en el profundo bolsillo del INA.

La operación tuvo éxito. Y al final, acabamos aplicando el plan de emergencia, al resto del sistema educativo y hasta los finlandeses vinieron a ver lo que habíamos hecho. ¡Cuánto nos paraliza la realidad y cuánto  nos liberan los sueños! 

Alvarocedeno.com

 

 

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