Brechas en empresas familiares

Publicado el 30 septiembre, 2019
Categoría: Eficacia
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El origen más frecuente de una empresa, consiste en que un emprendedor, forma una familia, su cónyuge se va relacionando con la empresa y sus hijos van creciendo hasta llegar a ser no solo herederos, sino también partes interesadas e interesantes para la empresa. Podríamos decir, que para la mayoría de las familias emprendedoras, el proyecto empresarial  se va desarrollando mientras los lazos afectivos familiares van creciendo también.

En muchas familias, las etapas sucesivas de desarrollo empresarial y familiar van conduciendo hacia la armonía y la eficacia. En otras, por paradójico que parezca, se entra en situaciones de celos, pulsos y codazos, que muchas veces llegan a interferir tanto con la armonía familiar como con la eficacia empresarial. Los conflictos, en estos casos, son más agrios que los conflictos con terceros no familiares, como que existe una disposición a ser más crudos en nuestras relaciones con los cercanos conocidos.

Las empresas familiares tienen algunas ventajas que les son propias. Son muy frugales porque heredan del fundador los hábitos de los primeros días del proyecto, que siempre son de mucha aspiración y pocos recursos. Cuidan con esmero su patrimonio porque así lo hizo el fundador en las primeras etapas. Van adquiriendo el carácter de legado (esto es lo que les dejaré a mis hijos). Son sensibles al hecho de que de ellas depende el bienestar de la familia, y por eso tienden a ser conducidas con la proverbial diligencia de un buen padre de familia.  

Algunas empresas familiares tienen también las desventajas propias de su naturaleza: su gobierno es informal, por ejemplo mezclando indebidamente la toma de decisiones con el almuerzo familiar. Heredan el autoritarismo propio de algunas relaciones familiares tradicionales, lo cual incide en dificultades de delegación. Sufren de las tensiones frecuentes entre padres e hijos. Adolecen de la miopía de los padres que no se dan cuenta de cuánto se han desarrollado sus hijos. No saben a veces cómo solucionar la brecha generacional.

Hoy, los jóvenes pueden aportar a las empresas familiares sus intereses y conocimientos técnicos y científicos. Su envidiable actitud de que todo es posible. Su apertura hacia la innovación. Su visión de negocios posibles. Sus amplias redes de relaciones interpersonales. Su apertura a las alianzas, algunas de las cuales pueden ser deseables para potenciar los proyectos empresariales.

Los mayores por su parte, aportan la sensatez, el buen juicio, la experiencia y la intuición que los ha hecho tener éxito en el negocio y una sana desconfianza que los lleva a no creer en cuentos chinos.

Una oportunidad o reto que potenciaría a las empresas familiares, es la de cerrar las brechas entre generaciones, a fin de crear con los aportes de unas y otras, una sinergia afectiva y económicamente beneficiosa. ¿Es eso posible? ¿Vale la pena intentarlo? ¿Hay caminos para lograrlo, con los pasos sucesivos debidamente señalados?

Sobre esto estuvimos dialogando en una reunión a la cual me invitó la Asociación de Criadores de Ganado Jersey hace un par de semanas.

 

Alvarocedeno.com

 

Ver también

https://alvarocedeno.com/2017/10/02/empresas-familiares/

 

 

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