Vivir con sentido

Viktor Frankl fue un psiquiatra y neurólogo austriaco, sobreviviente del holocausto. Descubrió en el campo de concentración, que las personas que no tenían un sentido para su vida, dejaban de vivir. Y quienes sí lo tenían, tenían más probabilidades de sobrevivir. Y nos puso en contacto con la posibilidad de tener un sentido para la vida aun en las condiciones inhumanas de un campo de concentración. Conmueve por ejemplo la alusión a personas que recogían trozos de papel de cualquier tipo, para escribir poemas en ellos, paradoja equivalente a mirar las estrellas con regocijo, mientras se menosprecian las alambradas.

En circunstancias extremas – pérdidas personales, enfermedades terminales- Frankl sostiene que siempre los seres humanos somos capaces de encontrar un sentido. Recuerdo en uno de sus libros cómo ante una enfermedad terminal, una madre encuentra sentido en ir escribiendo consejos a su hija infante, a la cual pronto dejará.

Y en circunstancias no tan extremas, tenemos mayor posibilidad de agregarle dimensión a nuestras acciones o a nuestras circunstancias. Alguien podría simplemente marcar el paso en un trabajo que no le gusta. O podría elegir vivirlo como una misión, como una posibilidad de contribución al bien de algunos o al bien común. Se puede vivir una profesión como un modus vivendi, o se la puede vivir como un ejercicio de mejoramiento, de ética, de servicio. No es lo mismo un sueño, una ilusión que un proyecto para el fin de semana. No es lo mismo un amor que un amorío.   Siempre tenemos la opción de mover nuestros asuntos desde la limitación del corto plazo hacia la trascendencia, entendida como lo que está más allá, impacta a más personas, deja más huella.  

Vivimos mejor y vivimos más, cuando vivimos por algo. O para algo. Esa es la importancia de vivir como quien tiene una misión. Dejemos a la libertad de cada uno el tema de si al nacer recibimos una misión. Pensemos con realismo en que a la altura en que se encuentre nuestra vida, podríamos decidir que la queremos vivir como si fuera una misión. Un compromiso libre y gustoso con nosotros mismos.

El modo de terapia que Frankl cultivó – la logoterapia – es una forma de salir de la tristeza, de la depresión, de la falta de entusiasmo, mediante la búsqueda y elección de un sentido para la vida. Alguien utiliza su libertad y elige un motivo para su vida. No vive como si fuera un vegetal sino siendo plenamente un ser humano. Se puede vivir sin motivos que nos hagan vibrar. Como hoja al viento. O se  puede elegir retos, formas de contribuir que le den sentido a la vida. Sería como dejar de ser solo consumidor, de placer por ejemplo, para convertirse en un inversionista, alguien que contribuye a aumentar la capacidad productiva de alguien o de algo. Es la diferencia entre estar centrado en sí mismo, y estar abierto generosamente hacia los demás o en general hacia lo otro.

Alvarocedeno.com

Sobre el sentido de la vida, acompaño una serie de artículos. Creo que valen la pena.

El hombre de la Mancha https://alvarocedeno.com/2007/01/01/el-hombre-de-la-mancha/

Nacer de nuevo https://alvarocedeno.com/2007/04/30/nacer-de-nuevo/

Para una estrategia personalhttps://alvarocedeno.com/2013/11/25/para-una-estrategia-personal/

La cuesta arriba https://alvarocedeno.com/2009/02/16/la-cuesta-arriba/

¡Que seas feliz! https://alvarocedeno.com/2013/12/30/que-seas-feliz/

Una vela apagada https://alvarocedeno.com/2015/01/12/una-vela-apagada/

Contemplar la luz https://alvarocedeno.com/2017/12/04/contemplar-la-luz/

Gestión de la felicidadhttps://alvarocedeno.com/2017/12/25/gestion-de-la-felicidad-2/

Sentido de la vida personal https://alvarocedeno.com/2018/11/12/sentido-de-la-vida-personal/


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