La excelencia como motivador

Publicado el 29 julio, 2019
Categoría: Artículos

Nos motivamos desde dentro. Esa es la motivación de mayor calidad porque robustece nuestra autonomía. También nos motivan los incentivos externos, como una comisión sobre ventas, pero en este caso, realmente nos motivan desde fuera con muy poco ejercicio de nuestra autonomía.

La metas motivan. Ponernos una meta, aun pequeña, nos predispone a la acción. Si decimos, mañana caminaré dos kilómetros, eso moviliza más que despertar mañana y no saber si voy a hacer ejercicio o no.

La excelencia es una actitud general que podríamos pensar, opera como una gran meta. Consiste en decir, esto que hago ahora, mañana lo voy a hacer un poco mejor que hoy: con mejor calidad, en menor tiempo, con mejor actitud, por ejemplo, disfrutándolo más. La excelencia no consiste en hacer las cosas con perfección sino en mantener un permanente espíritu de mejoramiento.

La excelencia es acumulativa: si durante un período largo, todos los días he puesto esfuerzo y talento en mejorar el desempeño, lo que hago se irá acercando a la perfección. Sí. De acuerdo. Estaremos cada vez más cerca de la perfección aunque sin llegar a ella.

La excelencia motiva, sobretodo si tenemos aceptación para recorrer ese camino paso a paso. Si somos soberbios y pensamos que ya lo hacemos con perfección, no motiva, porque para qué intentar llegar a donde creemos que ya hemos llegado. Si somos perfeccionistas y la queremos lograr de un tirón, nos producirá frustración.

La excelencia es multidimensional. Para un jugador de futbol no consiste solo en hacer mejores pases o en anotar más goles. Excelencia es ser un buen miembro del camerino. No hacer los entrenamientos en solitario sino estar dispuesto a apoyar y aconsejar a los compañeros. Mejorar la mentalidad competitiva. Robustecer la integridad deportiva. Ampliar el conocimiento sobre el deporte. Fortalecer la reciedumbre que lleva a correr la milla extra, lo mismo que a aceptar lo que no sale bien. Alguien dirá: ¿Pero cómo es esto? ¿Es que ser un jugador de futbol excelente implica ser un buen ser humano?  La respuesta es afirmativa.

Y como no todos somos jugadores de futbol, conviene que tendamos conexiones analógicas entre la descripción de un buen jugador de futbol y por ejemplo, lo que hace un político, o una ama de casa, un científico, un docente, un ejecutivo de empresas, un estudiante, un artesano, un artista. Gana la persona individualmente, gana su grupo de trabajo, gana su familia y gana la comunidad si cada uno en su propia actividad, se propone el mejoramiento permanente, es decir, asume una actitud de excelencia.

Admiramos mucho a quienes corren una maratón. Pero no perdamos energía soñando en que un día lo haremos. Empecemos por dejar en paz el ascensor y subamos hoy a pie esos dos o  tres pisos. Y mañana, vamos un poco más allá. Tal vez nunca lleguemos a correr la maratón, pero si mantenemos la aspiración de excelencia, habremos enriquecido nuestra manera de vivir.

Excelencia es descubrir, en nuestras particulares circunstancias, cómo podríamos ser mejores seres humanos, y empezar a recorrer esos caminos, paso a paso, con realismo, con humildad, diligentemente.

Bienvenidas las peticiones para recibir gratuitamente estos artículos en su propio correo electrónico. Ingrese a   alvarocedeno.com o escriba al correo   info@alvarocedeno.com

Un comentario
  1. Todo aquello, que, nos lleve a ser mejores personas, es un elemento motivador. En Judo, por ejemplo, se tenía como parametro de dominio para un movimiento, haberlo hecho y practicado 16.000 veces. Y, ser competitivo, era compartir los “secretos” de ese o cualquiera movimiento. Sea, había que actuar en dos sentidos: interiorizar el movimiento y exteriorizarlo en la practica con los demás. La perfección, tiene en ese arte deportivo, una concepción especial, cuando se alcanzaba el dan o grado más elevado, entonces, se recibía nuevamente el cinturón blanco. Un profesor, Sensei, o Shihan, advertía, si ven un señor con cinturón blanco, no se engañen, puede tener muchos años de practica y/o completado por cada movimiento lo establecido como “límite” de dominio (dominar los katas o formas, …). En todo esto de la excelencia, no engañarnos, es un continuun lleva toda la vida.

Deje una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *