Ideas emprendedoras

Publicado el 1 julio, 2019
Categoría: Innovación
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Todos hemos tenido la experiencia de concebir ideas que realmente no sabemos de dónde vienen. La mente es capaz de procesar elementos de los cuales no estamos conscientes y producir con ellos ideas totalmente nuevas. Pero muy frecuentemente lo que ocurre es que unas ideas concretas nos llevan hacia otras.

Eso podría ser útil si por ejemplo nos planteamos la pregunta sobre con cuáles experiencias, ideas y conceptos convendría poner en contacto a los jóvenes, para aumentar la probabilidad de que tengan chispazos emprendedores.

Pienso que es más probable que un joven que ha sido ayudante en un taller mecánico, tenga ideas sobre cómo mejorar, reparar, mover o lavar un automóvil. Un adolescente que haya hecho excursiones por el campo a pie o en bicicleta, es más susceptible de concebir ideas sobre eventos deportivos o turísticos utilizando esos medios. Convendría preguntarse si el coctel que activa la idea emprendedora no está formado de gustos, experiencias y algún conocimiento sobre los medios para instrumentarlos. Si esto fuera así, antes que esperar el chispazo, convendría crear el coctel.

Aquí se podría empezar a pensar en las posibilidades que tiene la educación dual, que pone a los muchachos en contacto con realidades laborales de alto potencial. O podríamos preguntarnos cuáles experiencias podrían convertirse en materia prima de alto significado, para que los futuros emprendedores se planteen problemas e intenten solucionarlos. Y surge la pregunta fundamental ¿Es la educación puramente académica una buena fuente de emprendimiento?

Por mucho tiempo he pensado que es muy formativo hacer contacto con la realidad a través de la acción. Eso ocurre por ejemplo, en las actividades de los muchachos exploradores. Ocurre también en los procesos de aprendizaje sobre actividades agrícolas, industriales, de construcción. Los trabajos de verano que los muchachos realizan en otras culturas, podrían ser de alto valor para su futuro. Pero ahora además, habría que preguntarse cuál sería el aprestamiento que los jóvenes han de tener, para poblar su mente de conceptos, ideas, paradojas, contradicciones, teorías, que los prepare para descubrir brechas, posibilidades, necesidades de cambio, propios de la Cuarta Revolución Industrial.

Para la educación formal, tenemos programas detalladamente elaborados. Pensemos en cuáles serían los estímulos de más alto potencial como para cargar las mentes de los muchachos de inquietudes de cambio, de transformación, de rediseño, que les permita no solamente entusiasmarse con posibilidades de emprender, sino contar con la materia prima cognitiva y creativa para innovar.

 

alvarocedeno.com

 

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