Empresas adaptables

Publicado en La Nación el 22 abril, 2019
Categoría: Artículos
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Las tendencias tecnológicas en marcha, su velocidad y su exponencialidad,  obligan a replantearse todos los modelos de negocios de todas las empresas. Lo que le pasó a los taxis y a los hoteles ante la economía colaborativa, no es un suceso aislado.

Las especies vivas más exitosas, lo han sido mediante el mecanismo de la adaptación. El entorno cambia. Seguir haciendo lo mismo, u organizándose de igual forma solo garantiza la desaparición.

Recuerdo haber leído y escrito sobre empresas que practicaban el cuestionamiento de su forma de accionar. Una en la cual, durante una semana al año, se valía cuestionar procesos, formas de organizarse, objetivos, medidas del éxito. Otra en la cual se intercambiaba personal de unas unidades de trabajo a otras, con el fin de que en presencia de procedimientos desconocidos, los extraños dedicaran su tiempo, no a hacer cosas sino a hacer preguntas cómodas o preferiblemente incómodas, a los naturales de una determinada unidad.

Empecemos por el plan estratégico. Ese plan es un esfuerzo por no dejarse llevar por el azar.  Pero con frecuencia, la forma de hacerlo le agrega rigidez a la acción. Lo que llamamos anti-plan, tiene por finalidad derrotar la rigidez. Entonces nos diríamos:  este es nuestro plan. Podría estar equivocado. Critiquemos los supuestos en los cuales se basa. Especialmente, los que impliquen estabilidad del entorno.  Pensemos qué ocurriría si esos supuestos no se cumplen y cómo deberíamos atender esas situaciones.

Tomemos la estructura organizacional. Su finalidad es convertir el plan en buenos resultados. Pero algunas estructuras son como los dinosaurios que no tendrían suficiente velocidad de reacción como para adaptarse a grandes eventos en el entorno. Son tan ordenadas, tan simétricas, tan compartamentalizadas, que hacen sospechar que no tengan los reflejos como para detectar y enfrentar cambios.

Valoramos mucho la estabilidad, pero en tiempos de cambio, la estabilidad es perniciosa. ¿Cómo liberarnos de esa tendencia a la estabilidad? Eligiendo hacerlo. Trazando un camino prudente para irlo recorriendo paso a paso. Alentando a los innovadores. Atendiendo a quienes son más resistentes al cambio. Evaluando frecuentemente los resultados. Aprendiendo sistemáticamente de ellos. Reinventando el camino. Ojalá encontremos tiempo para eso y no lo dediquemos frenéticamente a acomodar las sillas del Titanic.

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