Lo importante

Publicado en La Nación el 7 enero, 2019
Categoría: Desarrollo
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Imagine que llegamos a una aerolínea y pedimos los manuales donde se encuentra la explicación de cómo hay que realizar todas las actividades importantes de la empresa.  Ahí dice cómo expedir tiquetes, cómo manejar el equipaje, cómo se da el servicio a bordo, cómo se limpian los aviones. Pero por ninguna parte aparecen los manuales de vuelo. ¿Cuán seguros nos sentiríamos de volar en esa aerolínea?

En las empresas la actividad de cómo volar, se refiere a cómo tomar decisiones y cómo ejecutarlas. ¿Se dedica suficiente tiempo en las empresas a examinar cómo tomar decisiones y cómo ejecutarlas? ¿Se realizan periódicamente exámenes de por qué salió mal lo que salió mal y por qué salió bien lo que tuvo éxito? ¿Alguien podría explicar cuál es la experiencia acumulada sobre cómo tomar decisiones y cómo ejecutarlas? ¿Podríamos encontrar un memorándum confidencial y supersecreto sobre cuáles son las reglas de oro de las buenas decisiones y de la buena ejecución? ¿Cuántas serían estas reglas? ¿Estarán cerca de ocho, de ochenta o de ochocientas? Cualquier ejecutivo experimentado apostaría a que bastan alrededor de ocho. (Sugerencia de ejercicio: que cada uno de los ejecutivos superiores escriba sus más o menos ocho reglas. Luego conversamos sobre ellas en modo de aprendizaje)

¿Producir esa condensación de experiencia, no sería más importante que dedicar tanto tiempo a actividades y reflexiones que no tendrán el mismo impacto? Si existiera tal condensación, sería muy útil para recordarla de tiempo en tiempo a los colaboradores y también para entrenar a los nuevos reclutas y a las personas que sean promovidas a niveles superiores.

En un mundo cambiante, muchos de los productos, clientes, tecnologías con los cuales las empresas están trabajando hoy, habrán cambiado en unos años. Lo que no habrá cambiado es la importancia de tomar decisiones sensatas y de ejecutarlas eficazmente. La actividad diaria en las empresas, a veces frenética, nos mantiene muy ocupados, pero hay que preguntarse frecuentemente qué de lo que hacemos tiene alto impacto y a qué mejores propósitos podríamos dedicar mucho del tiempo y la energía que gastamos en hacer cosas rutinarias.

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