Caminar juntos

Publicado en La Nación el 24 diciembre, 2018
Categoría: Convivencia

El mundo, la realidad, nuestra convivencia, son procesos en los cuales siempre habrá espacio para el mejoramiento. Mirar esa realidad y pretender que sea óptima, es falta de realismo.  Algunos se lamentarán de que la realidad no sea perfecta. Otros, exploran la posibilidad de perfeccionarla. Cuando compramos un televisor, exigimos que sea un producto acabado, perfecto. Cuando el agricultor siembra el campo, sabe que la perfección del fruto solo se dará en la interacción de campo, semillas, trabajo, responsabilidad y cariño. Sin el componente de cariño, no habrá cosecha, sea eso dicho de un empeño agrícola, de cualquier empeño emprendedor, de una familia o de un amor.

Somos agentes. No somos ladrillos inertes. Podemos cambiar algunas cosas. Ninguna persona puede cambiar el mundo radicalmente. Pero entre muchos sí podemos ir introduciendo mejoras infinitesimales que lleguen a sumar.

¿Cómo ir contribuyendo con esos infinitésimos de mejora? Empecemos por la empatía: sentir cómo se siente ser el otro. Nuestras neuronas espejo resuenan con lo que vemos en otros, triste o grato, lo cual nos predispone a ser empáticos. Eso podría llevar a la compasión: siento mucho lo que te ocurre. Sea enfermedad, pobreza, ignorancia, uso inadecuado de tu libertad. Es frecuente sentir dolor por la enfermedad del otro, pero ¿No es cierto que somos menos empáticos con la ignorancia del otro? ¡Qué bien sería que sintiéramos dolor por la ignorancia del otro! Y cuánta sensibilidad se requiere para exclamar ¡Me duele la forma plana en la cual ejerces tu libertad! Cuán liberador sería ejercer con los demás una pedagogía de la libertad: facilitarles el aprender a ser más y más libres, en más y más áreas, con propósitos más y más elevados.  Porque la libertad no es un bien absoluto, sino un medio.

El mundo será mejor si cada uno de nosotros es más empático y más compasivo. Ambos comportamientos son formas de cultivar el amor al prójimo, cuyo mensaje más conocido por aquí, conmemoramos esta noche. No somos redentores, pero no desaprovechemos las múltiples oportunidades de liberar a todos aquellos que con más o menos limitaciones, van recorriendo, igual que nosotros, a veces con poca visión, con poca sensibilidad, entre dudas e ilusiones, tropezando o a paso firme, este mismo camino.

3 Comentarios
  1. Gracias por sus comentarios, que tenga una feliz navidad y un próspero año nuevo en unión de los suyos. Gracias, muchas gracias.

  2. Recuerdo; en la UCR, en una discusión de profesores y estudiantes de Economía, uno de ellos expuso un “modelo económico” (no econométrico), y, el mismo trataba de determinar, con fundamento de un hecho real de condiciones supuestamente economicas: ¿cómo debía de comportase la “realidad”?
    Una de las personas asistente a ese miniforo, comentó: “…justamente, así no se comporta la realidad”. Y, el expositor replicó: ¡salada la realidad!

  3. Sin cariño en lo que hagamos, la acción tiene poco de humana y más parece rutina. Es en la desrutinización de lo que hacemos donde dejamos de ver normal lo que no tiene por que´ serlo. ahora está en boga la idea de normalizar muchas cosas, pero existen muchas que más bien tenemos que hacer lo contrario. No es normal que en este tiempo haya gente no alfabetizada viendo el mundo pasar, por eso tenemos que colaborar todos en construir un mundo mejor para todos, ayudando a que cada quien construya uno mejor para sí mismo.
    Es el tiempo de Navidad, una oportunidad para renacer y ver con ojos diferentes lo que nos ha venido pasando a nuestro alrededor. En algo podremos contribuir, desde nuestras pequeñeses se pueden construir grandes obras.

Deje una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *