Liderazgo académico

Publicado en La Nación el 26 noviembre, 2018
Categoría: Artículos

La Escuela de Administración de Negocios de la UCR concluye en estos días las celebraciones del 75 aniversario de su fundación.  Comentaba hace poco con el Decano de la Facultad, que siento que no se ha destacado suficientemente la contribución de nuestro colega Percival Kelso Baldioceda a la modernización de la escuela.

Alrededor del año 1972, siendo secretario de la Facultad y miembro del cuerpo docente, Percy, como solemos llamarle, acogió con enorme entusiasmo una propuesta para modernizar el programa de estudios.

El programa de la escuela –ahora cuesta creerlo- no tenía materias relacionadas con mercadeo, control gerencial, finanzas, gestión del talento humano, competencias blandas, estrategia, ni innovación. Había en el programa un curso de producción pero no existían cursos de aplicaciones matemáticas como los de métodos cuantitativos para la toma de decisiones.  Subsanar esos faltantes fue el gran aporte de esa modernización.

Eran los tiempos del monopolio de  la banca nacionalizada. Y había poco consenso en lo que un sistema financiero moderno y emprendedor podía hacer por el país. El Banco Central creía ejercer esa función cuando se autodenominaba nervio y motor de la economía nacional. El país cifraba sus esperanzas en el modelo agroexportador. Considerábamos que sustituir importaciones era una gran estrategia. Y las exportaciones no tradicionales aun no estaban en nuestro radar.  Le corrían buenos vientos al capitalismo de estado y a su buque insignia CODESA.Todavía Claudio González Vega no había concluido su catequesis de que había otros caminos, ni Eduardo Lizano y otros nos habían ayudado a recorrerlos. La Bolsa Nacional de Valores no iba a arrancar sino en el año 1976. No había entonces ninguna otra carrera universitaria de negocios. El INCAE existía, pero su cuartel general era Managua. Y los masters en business se podían contar con los dedos de la mano. El clima competitivo era de baja intensidad y la gestión en las empresas era muy poco sofisticada y todavía podía ser el show de un solo hombre, literalmente, porque había pocas mujeres en los equipos de dirección.

Percy tenía un gran conocimiento de todos los profesores y una gran capacidad para crear consensos. Ejercía un sólido y saludable liderazgo. Cuando recibió la propuesta de modernización del programa, la acogió, la enriqueció, la difundió, consiguió los apoyos necesarios y finalmente logró que fuera acogida, con un amplio consenso. Su visión, su capacidad persuasiva, su persistencia, han dado frutos que hoy están a la vista.

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