Al mal trago darle prisa

Publicado en La Nación el 17 septiembre, 2018
Categoría: Artículos
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Para una gran parte de la opinión pública, está claro que la reforma fiscal es indispensable. Que abandonar lo avanzado nos hará sufrir a todos. Aletea como ominosa advertencia, el aprendizaje que hicimos en los ochentas y su consecuencia: muchos de los pobres de hoy, son las familias cuyos jefes se vieron expulsados de la educación por la crisis de entonces.  No quisiéramos ver otra cosecha dolorosa semejante en 2050.

El presidente ha manifestado su convicción sobre lo vital de la reforma. Le escuchamos decir con gran fortaleza que ha decidido avanzar con un proyecto que es polémico, que no es popular, pero que es lo correcto. Para él no es discrecional rebajar su eficacia, porque dada la claridad con la que entiende el problema, debilitar la solución sería prevaricar. Sería erosionar el bien común.

Cierto que hay sectores que verán cambiar las expectativas de su futuro económico. Los comprendemos. Somos empáticos. Pero esto tiene que acabar por la salud de la nación. Ha tomado decenios crear este desbarajuste. Pero esto no es argumento como para mantenerlo. Aquí hemos pecado todos. Políticos, administradores públicos, sindicalistas y ciudadanos. Los ciudadanos, porque hemos guardado silencio. Hemos mirado en otra dirección.

Que esos pecados de ayer nos conduzcan a las acciones virtuosas de hoy, aunque duelan. Sería insensato bajar la guardia hoy, porque ya de por sí fuimos omisos ayer. Las omisiones y faltas de ayer nos obligan a la responsabilidad de corregir hoy, aunque duela. Que de esta congoja de tomar decisiones a pesar del clamor de los grupos de perjudicados, surja la energía para buscar otras áreas de mejora.

En este impasse está bien dialogar. Juntos, quienes se oponen y quienes favorecen la reforma, podrían encontrar maneras de mejorarla, no desde luego, formas de atenuarla o como se ha dicho, de pasarla por agua. Podrían, en un ejercicio de realismo político, pensar en una segunda ronda de propuestas con mayor progresividad, pero jamás en una edulcoración de la que está en marcha. Y para este empuje final, ojalá los ciudadanos ni guardemos silencio ni miremos en otra dirección.

Conviene distinguir siempre la tenue línea roja que no se puede traspasar sin vulnerar la dignidad. Ya sabemos cómo se hizo lo que ahora nos aqueja. Aprendamos a deshacerlo. No nos resignemos a vivir en un país plagado de carlancas. Dejemos de chapotear en la orilla. Naveguemos mar adentro. Y si hay que pagar un precio, dispongámonos a pagarlo.  La paciencia y la civilidad con las que hemos enfrentado las incomodidades de esta intrusión en nuestra vida cotidiana, muestran con claridad que estamos dispuestos a pagar ese precio porque valoramos lo que está en juego.

Es tiempo de prueba. Tiempo para crecer en civismo. No dejemos que nos succionen ni el cortoplacismo ni las presiones arbitrarias. Fijemos la mirada en un sueño por construir y en la institucionalidad que no debe ser debilitada. Abrazados a esos anhelos, sigamos adelante con mansedumbre pero con vigor, con empatía pero con resolución. Que nuestro futuro no sea obra del azar y menos de nuestra desidia.

3 Comentarios
  1. He conversado con “entendidos en el tema”, reiteran: eso no es una Reforma Tributaria, es un paquete tributario.
    Se cambia algo, para que todo siga igual.
    Despacio que tengo prisa.
    El fondo del articulo me sirve para darle pensamiento a este asunto.
    Saludo cordial.

  2. Alvaro, tu artículo deja en claro que siguir en la huelga es perjudicar al país.Dios quiera
    que entren en razones las partes que van a dialogar.Como vos estas bien informado con
    lo que sucede en Costa Rica y si tienes tiempo ,me gustaría saber la suma total de las per-
    sonas que reciben pensiones millonarias.Sera posible que las rebajen ahora que el país se
    encuentra con una deuda externa tan inmensa? Que pena que nuestra Democracia esta
    corrupta y los políticoas se reparten las instituciones para enriquecerse,mientras los po-
    bres sufren las consecuencias.Como es posible que los ticos permitimos que personas
    reciban doce millones de colones mensuales ,si lo convertimos a dolares ,viene siendo
    aproximadamente $21,000.00 y si comparamos esto con una pension de un legislador
    de Estados Unidos de Norte America,la suma que reciben son la mitad de lo que reciben
    esos millonarios en nuestro país.y que es pequeño con una economía del tercer mundo.
    Espero comentes sobre este asunto si es posible.Muchas gracias Alvaro Espinoza Cubero

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