Cambio de realidad

Publicado en La Nación el 27 agosto, 2018
Categoría: Convivencia
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Alguien sufre porque tiene un jefe -o un pariente- difícil. ¿Puede cambiar esa realidad? Si espera cambiar a esa a esa persona a corto plazo, está en un camino equivocado. ¿Cuál sería un mejor enfoque a corto plazo? Puede ir a otra empresa, o evitar el contacto con el pariente, enfoques ambos que tendrán consecuencias. Un camino más promisorio es preguntarse de qué maneras puede reducir el malestar que esa persona le produce.

Produce más molestia el comportamiento de la persona irritante cuando lo recibimos en medio de “deberías”: debería ser más justa o más cortés, o menos amargada. Cuando desde dentro aceptamos que es como es, el malestar disminuye.

Es interesante también determinar si con el malestar que nos produce no estamos obteniendo lo que se denomina una ganancia secundaria. Nos sentimos víctimas dignas de solidaridad y entonces de una cierta manera, andamos coleccionando agravios para obtener la ganancia. O el agravio que sufrimos nos acerca a otros quienes también los sufren y de esta manera nos hace formar parte de un grupo que comparte sentimientos muy profundos y que tiene tema de conversación a la hora del café.

A palabras necias, oídos sordos. Lema difícil de aplicar, pero que puede resultar muy eficaz. Es aplicarle una tasa de devaluación a los actos de la persona difícil. Si ya sabemos como es ¿Por qué no devaluar sus señalamientos? ¿Se puede hacer eso? Ha de ser difícil pero peor es no intentarlo.

¿Y de dónde saldrá la energía para intentar esas tácticas? Los adultos tenemos claro que podemos elegir. Podemos elegir acciones u omisiones difíciles. Hoy son muchos quienes pueden decir que lograron romper con el tabaquismo. Un día dijeron “ahora yo elijo dejar de fumar”. Si es posible cambiar ese hábito, o el del alcohol o la sobrealimentación, ha de ser posible ofrecerle a las inadecuaciones del trato de los demás, un amortiguador que las haga menos nocivas. Esa frase, “ahora yo elijo”, al decir de Peter Senge, convoca energía, plantea un compromiso, invita al cumplimiento. No podemos con ella cambiar la realidad exterior, pero sí podemos cambiar la forma como esa realidad nos afecta.

Un comentario
  1. Elementos de mucho valor para quienes hemos tenido la influencia de una, o varias personas tóxicas.
    Un factor de particular relevancia: a veces no nos percatamos de ese tipo de “amenaza tóxica”; pasa imperceptible y tendemos a replicar ese “contagio” ;siendo la cooptación difícil de detectar en nuestra realidad interior, hasta ser avisados por otras personas, de cuya advertencia a veces dudamos.

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