Elección difícil

El  53% de los votos de la primera ronda no se dirigieron a los dos candidatos que se enfrentarán en tres semanas. Si votar por alguien implica rechazar a los demás, los dos candidatos que se enfrentan, ya fueron rechazados en primera instancia. El ganador de la segunda ronda, debe estar muy consciente de que no habrá recibido un cheque en blanco. Para que su legitimación crezca, su acción de gobierno, debe ser ajustada en consecuencia.

El votante, debe estar consciente de lo anterior. Y de que tiene que ser muy cuidadoso de no votar atraído por la propuesta parcial, ya que al hacerlo, elegirá al todo. Si es atractiva la propuesta de un candidato en un tema X, al votarle, se está creando la probabilidad de que ejecute todas sus propuestas, desde la A hasta la Z. Por esa razón, cuando las implicaciones del triunfo de ese candidato, representen riesgos importantes, habría que sopesar prudentemente, si por lograr X vale la pena asumir esos riesgos.

A diferencia de la primera ronda, en esta, votar a un candidato implica detener al otro. El voto tiene más peso en una elección entre dos que entre diez.

Analice al candidato como si fuera un fármaco. Pregúntese cuidadosamente cuáles son los efectos secundarios. ¿Queremos curar una gripe a riesgo de afectar nuestro hígado? Sabemos del malestar que nos causa la gripe, pero no tenemos idea de lo que producirá nuestro hígado enfermo.

Pensemos en las contraindicaciones (“no se utilice en niños o en mujeres embarazadas”). ¿Le conviene este candidato a un país como el nuestro, con su historia, su institucionalidad, su cultura?

Tendemos a buscar lo perfecto. Los tomadores de decisiones son más prácticos y no agonizan en este sentido. Prefieren lo que es “suficientemente bueno” ya que saben que lo perfecto no abunda por ahí.

En un régimen parlamentario, votar significa dar una autorización para negociar la constitución de un gobierno a partir de ahora. En un país presidencialista, votar implica nombrar un gobierno, el cual a lo largo de los cuatro años, podrá resultar razonablemente deglutible, o un verdadero trago amargo. Esto es lo singular de esta elección.


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