Tregua política

Publicado en La Nación el 11 diciembre, 2017
Categoría: Artículos
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Como es usual, el TSE decretará una tregua electoral con motivo de la Navidad y el fin de año. Con tregua o sin ella, la campaña podría ser igual: poco intensa, sin información, sin pasión, sin sobresaltos. No es necesario refrenar los impulsos cuando la apatía los tiene secuestrados.

La democracia es un sistema complejo. Aunque no garantiza el bienestar, grandes masas votan a quien les parece que les garantizará más bienestar. Así, no se puede esperar gran entusiasmo si por ejemplo, el resultado de varios ejercicios electorales, no mejora por ejemplo el problema de la desocupación. En Costa Rica, ese no es el problema. La situación económica general ha venido mejorando. Hay otros problemas más crónicos.

Un problema crónico –no el peor- es el de la corrupción. Otros peores, de mayor impacto negativo, son por ejemplo el desprestigio del Congreso. La Comisión-Cemento le ha lavado la cara, temporalmente,  a este Congreso. La forma de selección, elección, evaluación, inamovilidad de los diputados,  es un cáncer de nuestro sistema. Si la nación ignorara eso, no seríamos tan culpables, como lo somos al reconocerlo y no hacer nada.  Si no hubiera propuestas, la culpabilidad sería distinta. Pero existen propuestas –el Proyecto de Ley 18.331, bello durmiente presentado hace más de 5 años- lo cual, contrasta la proactividad de los ciudadanos con la incuria del Congreso.

En cuanto al poder ejecutivo, hay dos omisiones visibles. Una la pasividad ante el problema fiscal, la cual a todos nos causará dolor. Agravada con la imprudente decisión de no tratar el problema durante los primeros dos años de gobierno. Otra, la pasividad ante el serio problema de tránsito en la GAM. Cero empatía con las horas, el combustible y el aire puro que se pierden en transporte.

A semanas de votar, el ciudadano se pregunta ¿Qué podría ser distinto a partir de mayo del año entrante? Y no encuentra respuesta. Si los candidatos con mayores probabilidades tuvieran  intenciones de enderezar este barco, aprovecharían la tregua, para poner sobre la mesa en enero, respuestas fehacientes.  Y por su parte, nosotros, el pueblo, deberíamos armar un plan B, para el caso de que los candidatos no aparezcan en enero, con algo que devuelva la fe.

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