Aguas y política

Publicado en La Nación el 9 octubre, 2017
Categoría: Artículos
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El ingeniero Rafael Oreamuno se refiere en un programa radial,  a un trabajo que está realizando CFIA (Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos) para la preparación de un código hidrológico. 

La experiencia que el país y el Colegio han tenido con el Código Sísmico, es encomiable. Hemos logrado salir prácticamente indemnes de  sismos   de alta magnitud, gracias a la ciencia, a la técnica, al buen juicio y a la solidaridad de connotados profesionales, cristalizados en ese  Código.

La previsión paga sus dividendos. Don Ricardo Jiménez inauguró  su gobierno de 1910-1914, cuatro días después del terremoto de Santa Mónica. Su administración proscribió las construcciones de adobe y bahareque  que habían resultado funestas en ese sismo. Debido a esa sabia medida, con frecuencia observamos daños por terremotos en el país, menores que los que ocurren en sismos semejantes en otros. 

El código hidrológico hace falta. El crecimiento urbano desorbitado  aumentó  la cantidad y aceleración de las escorrentías y  comprometió  la recarga de acuíferos. Es importante estimular la construcción vertical, para disminuir la escorrentía y reservar más áreas verdes, y promover el uso de innovaciones como los techos verdes y las superficies de calles permeables. 

 

Expuso el ingeniero Oreamuno que de lo primero que se trata es de evitar que el problema crezca. Esta idea es de altísimo impacto. De no hacer nada, el problema crecerá. Esa, es una idea que el país necesita aplicar, no solo en lo hidrológico sino también en otra serie de desafíos:  la congestión vehicular, la situación fiscal y el malestar con la política y los políticos, el estado de la educación, la seguridad social, los fondos de pensiones y la infraestructura. Ante algunos de ellos, las autoridades han tenido logros inferiores a lo que demandan las circunstancias. Ante otros, solo han sido espectadoras.

 

Convendría que el país se asomara a estos procesos conceptuales, políticos, culturales, como los que entraña la redacción y promulgación de  códigos, en beneficio de la solución de otros nudos estratégicos que nos ahogan. 

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