Brechas digitales y otras

Publicado en La Nación el 8 mayo, 2017
Categoría: Artículos
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Como nos parece que lo digital nos conducirá hacia la inteligencia artificial, nos preocupa mucho la brecha digital. Pero esa brecha digital se ha venido reduciendo gracias a algunas tendencias. Primero, la miniaturización. Cuando la computadora de la U necesitaba un cuarto y unas condiciones ambientales especiales, nunca logramos sentirnos cerca de ella. Hoy, el celular y la información del mundo, andan en nuestro bolsillo.

Otra tendencia de reducción de la brecha, se debe a la reducción en el costo de los equipos. El costo de una computadora conectable a Internet es muchas veces menor de lo que fue hace dos décadas.

Hay una reducción de la brecha en el hecho de que los equipos y programas son más amigables. Hoy en unos minutos, casi cualquier persona, formatea los equipos nuevos y los pone a funcionar. Eso necesitaba de un experto en el pasado reciente. Para comunicarse con una computadora quehiciera un cálculo, pasamos de las tarjetas perforadas a los lenguajes que solo algunos sabían utilizar. Hoy disponemos de aplicaciones amistosas, a las que solo hay que alimentarles los datos sin que medie otro lenguaje que el lenguaje común.

Cuando leemos sobre cómo en algunos países, se alquilan teléfonos celulares para hacer una llamada o efectuar una búsqueda, tenemos un indicio de que podría no llegar a ser tan importante la posesión de aparatos digitales, sino que se podría obtener el mismo beneficio con aparatos que no fueran de nuestra propiedad. La nube, permitiría el uso de aparatos mucho más simples que los actuales. Eso también atenúa la brecha.

Seguramente lo más insidioso de la brecha, persiste en la falta de generalización del conocimiento de qué se puede hacer con las TICs actuales y futuras. Esa ignorancia sí que deja a algunos al margen de los nuevos desarrollos. Pero esa brecha, no es solo digital. Afecta también a quienes ignoran prácticas higiénicas que mejoran la duración y calidad de la vida. A quienes ignoran rudimentos de cómo no generar infelicidad a otros y a sí mismos. O de cómo aportar para mejorar nuestro entorno físico, emocional, político.

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