Digitalizar la empresa

Publicado en La Nación el 6 febrero, 2017
Categoría: Artículos
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Cuando se inventó la máquina de vapor, se revolucionó el movimiento operado por el ser humano. Saltar de los lentos telares manuales a los rápidos –y ruidosos- telares mecánicos, no solo aumentó la productividad sino que desató una indagación sobre en qué más cosasse podría utilizar la fuerza motriz del vapor. Los cortes en la madera de las casas construidas hace cincuenta años fueron hechas con serrucho. Hoy en todas las construcciones rugen las sierras eléctricas. El motor eléctrico, también dio lugar a una indagación sobre las posibilidades de extender su uso.

Hoy, las tecnologías de información y comunicación, están transformando los negocios. Desaparecieron las secretarias con sus máquinas de escribir; los contables con sus calculadoras; los encargados de bodega con sus tarjeteros sobre inventarios; los mensajeros con sus carteras llenas de cartas e impresos; los cobradores con sus facturas y sus recibos.Y la rueda sigue girando inexorable.

La gestión de empresas debe ser digitalizada. Eso no se limita a ir aplicando todas esas tecnologías de infocomunicación. Pienso que más bien se refiere a repensar la empresa en función de la enorme potencialidad de los medios digitales disponibles.

Habrá que empezar por reexaminar lo que el cliente valora.El cliente bancario valoraba por ejemplo las filas cortas. Hoy valora el cajero automático cercano. ¿Qué valorará mañana? Tal vez un sistema de transferencias que tome nota de los mensajes privados mediante los cuales pueda enviar y recibir dinero sin tener que ingresar al sitio web del banco.

Habrá que reexaminar el producto. ¿Eso que se entrega al cliente, de qué manera podría cambiar? Ya se ve que quien compraba libros no valoraba el papel sino el contenido. Por eso compramos libros digitales. Pienso que en los libros, valoraríamos la concisión. Valoraríamos que nos dieran el conocimiento organizado en lo que se denomina “chunks”, pero no en los “chunks” en que piensa el autor, sino en los que tienen mayor probabilidad de ser aprehendidos por la manera particular que tiene cada lector de organizar su conocimiento.

El pasado nos condiciona. El futuro es desconocido. De ahí la dificultad de innovar.El incentivo está en que la innovación es necesaria para crear las ventajas competitivas que serán indispensables mañana. Y que sin ella seremos como las fábricas textiles operadas con vapor.

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