Amor y política

Publicado en La Nación el 19 diciembre, 2016
Categoría: Artículos
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Los villancicos, las tarjetas y el aire, hablan de amor en estos días. Un tema grueso que se va aclarando a partir de entender el egoísmo, su polo opuesto.

A partir de ahí, ayuda entender que hay grados de amor. Desde los más pasivos, como la tolerancia y la aceptación. Frente al amor pleno, la tolerancia parece ser un remedo: no me importas, pero por civilidad, te tolero, como se tolera el mal clima, o una gripe. La aceptación va un poco más allá: admito el derecho que tienes a ser como eres.

El huracán ha sido un buen estímulo para que miles de personas manifiesten su compasión y solidaridad con los damnificados. Eso unido a la facilidad para convertir el sentimiento en obras, se ha convertido en ayuda abundante.

Deseable sería transferir el sentimiento y las actividades de ayuda, a la mitigación del efecto de otros huracanes, como la desocupación o la marginación. Porque de la mano con el cambio climático vendrán otros huracanes físicos. Y al lado de lo que se ha dado en llamar la Cuarta Revolución Industrial, vendrán más dificultades económicas, iguales o mayores que las que ya ha traído consigo la globalización dejada por la libre. De ahí el descontento social y político como el que se vive en tantos países del mundo. Y la apatía y displicencia, preludios de aquellos, que se observa en otros.

Los problemas de bienestar que estos cambios han provocado, no se pueden resolver con técnica. Hay que resolverlos con política. Pero lamentablemente en los políticos ocupa más neuronas el tratar de ganar una elección, que el diseño de soluciones.

El mensaje electoral que parece ocupar tanto espacio en la mente de los políticos, debe ser sustituido por un mensaje con más componentes éticos: qué es lo deseable, por qué nos conviene y cuán generosos debemos ser para lograrlo.

El amor, en sus manifestaciones superiores, es querer el bien del ser amado. La política, ejercida con amor, sería un desvivirse por el bienestar de los habitantes, ejercida por seres humanos de buena voluntad, a quienes según conmemoramos en estos días, les está prometida la paz en la tierra.

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