Las soluciones de costumbre

Publicado en La Nación el 24 octubre, 2016
Categoría: Cambio
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Se dice que la función del cerebro no es la de pensar, sino la de ayudarnos a sobrevivir. Por eso preferimos lo rutinario: nunca nos saldrá un tigre en el camino que recorremos todos los días. Nunca hay riesgo en proceder como procedemos habitualmente.

Imaginemos ahora que tenemos un trabajo de responsabilidad, en una entidad cuyo entorno está cambiando ¿A cuál entidad no le está cambiando el entorno en estos tiempos? Aquí la práctica de seguir lo rutinario para sobrevivir es contradictoria y lo sabemos. Solo que para mantenernos en el seguro sendero de lo rutinario sin sentir que estamos procediendonegativamente, racionalizamos lo que percibimos y afirmamos que en realidad, los cambios en el entorno no son tan fuertes; que tardarán tiempo en afectarnos; o que nuestra posición competitiva nos preservará de todo daño.

Además de estos cantos de sirena, la gran dificultad para sacudir la rutina es que no sabemos cómo hacerlo. Los grupos de trabajo siguen lidiando con los problemas de la manera como están acostumbrados a hacerlo. Jamás unos ojos nuevos para intentar ver ángulos novedosos en la forma como se plantean los problemas. Jamás un cuestionamiento de lo que se supone como verdadero. Nunca una revisión reposada de cuáles son los verdaderos objetivos. Una de las trampas en tiempos de cambio es seguir pugnando por los mismos objetivos, cuando su sentido puede haber cambiado.

La empresa más simple, es un complejo sistema formado por compradores, proveedores, competidores, tecnología, colaboradores, grupo ejecutivo, infraestructura, recursos financieros. Revisar con apertura creativa estos elementos y sus relaciones, produce enfoques frescos que no brotan de la operación rutinaria. Y no se trata de dedicarse por días a una revisión masiva. Se trata más bien de introducir breves palancas creativas en el trabajo cotidiano.

Se gastan millones en capacitación. Por qué no invertir también en estas intervenciones creativas, que a más de constituir una ocasión de desarrollo para los participantes, pueden dejar en la empresa una agenda innovadora que la haga más sostenible, más apta para los retos que se avizora.

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