Para conocernos mejor

Publicado en La Nación el 10 octubre, 2016
Categoría: Artículos
Etiquetas: , ,

Tenemos unos temas de conversación seguros, que no nos comprometen. Si hablamos del clima, de política o de futbol, no nos acercaremos, ni nos miraremos a fondo. Y así desaprovechamos lo que la comunicación puede hacer por mejorar la calidad de los vínculos que tenemos con parientes, compañeros, amigos.

¿Cuáles temas intermedios hay, entre por ejemplo, la conversación sobre el estado del tiempo y la inquietud ontológica de para qué estamos en este mundo? Porque si nuestra temática soliera estar alrededor de temas tremendos, nuestros amigos cambiarían de acera cuando nos vieran venir.

Podemos conocer mucho a otra persona si conversamos sobre lo que le produce disfrute. Especialmente si no nos conformamos conmanifestaciones generales que aluden al deporte o a las actividades al aire libre. Nos define más el microdisfrute. Tal vez el fin de semana en la playa no es una expresión tan precisa de nuestro disfrute, como el café de la tarde, en esa mesa y sillas específicas, en ese rincón, con esa luz, con esa compañía.

Cuáles de las actividades que componen nuestro trabajo cotidiano hacemos con más gusto. Eso de una cierta manera da pistas sobre habilidades, inclinaciones, y hasta de lo que antes se llamaba vocación. Cuánto confianza y cercanía implica intercambiar información sobre lo que nos gustaría estar haciendo si no tuviéramos el puesto o la actividad que nos ocupa todo el día.

Qué nos moviliza. No a todos nos moviliza lo mismo. Ni lo mismo que nos movilizaba hace diez años nos sigue motivando hoy. Cuáles son las ideas, propósitos u objetivos que nos hacen levantarnos con optimismo y llenar el día de esfuerzos. Qué estamos luchando por construir. Una personalidad madura. Una casita en la montaña. Una familia armoniosa. Un mundo nuevo.

En estos intercambios ganan ambas partes.Tanto el que relata como el que escucha. Recorremos trechos importantes del camino con personas a las cuales tenemos afecto y de las cuales sabemos muy poco. Y como solo se ama lo que se conoce, el esmero dedicado a conocernos, podría traducirse en más cercanía, en más afecto.

Deje una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *