Ludificación

Publicado en La Nación el 7 marzo, 2016
Categoría: Artículos
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Ludificación es la traducción del término gamification.Se denomina así la introducción de elementos deportivos, competitivos o de juego, en temas relacionados con el trabajo o la acción humana en general. Cuando leemos un libro vamos contando las páginas de lectura acumulada que llevamos. Algunos llevan una tabla de las horas de gimnasia que van haciendo en el mes. Algunas dietas llevan cuenta de la ingesta diaria con el fin de evitar que se dispare o de compensar cuando se comete algún desafuero.

La idea detrás de esto es que si deportivamente fijamos un estándar, nos resulta más probable hacer lo que hay que hacer para alcanzarlo. Si llevamos cuenta de lo que vamos produciendo, entramos en una forma de competencia con nosotros mismos, la cual se convierte en incentivo para reforzar la acción. Y desde luego, si vamos haciendo el pique con otros dos que dejaron de fumar simultáneamente, nadie quiere aflojar y perder el resultado de los días de abstinencia que se llevan.

Más rápido, más alto, más fuerte, es el ideal olímpico. Tendemos a medir y tendemos a competir. De ahí la inmensa y universal popularidad de los deportes.Eso hay que explotarlo. Si en la clase de matemáticas, le pusiéramos símbolos morado y rojinegro a los estudiantes, y los resultados de los exámenes, se acumularan en torno a esas divisas, creo que habría un estímulo adicional para prepararse bien.

Ahora tenemos enfrente al virus del Zika. ¿Por qué no introducir estos elementos en los distritos más afectados a fin de estimular estos resortes de deportividad en el manejo de los criaderos y en la prevención en general? Simplemente medir el progreso, compararlo y divulgarlo, ya daría resultados. Botaderos eliminados, brigadas constituidas, sitios fumigados, Si además se crean premios –por ejemplo en la forma de obras públicas deseadas por esos distritos- el incentivo se intensifica.

Si eso funcionara, tal vez habremos hecho contacto con un mecanismo para entusiasmar a los habitantes. Una nación entusiasmada superará en logros, en bienestar y en autoestima, amillones de personas que simplemente viven en el mismo territorio y que con frecuencia cultivan el hábito de la queja, de la desilusión y del señalamiento lúgubre de lo que falta y de lo que no salió bien.

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