La gran epidemia

Publicado en La Nación el 1 febrero, 2016
Categoría: Educación
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Según el World Economic Forum se avecina una tormenta perfecta en el mercado laboral, debida en parte a lo que llama la IV Revolución Industrial. The Economist en un número especial de la semana pasada dice que de los 1000 millones de jóvenes que se ubicarán entre los 15 y los 30 años en los próximos 10 años, sólo el 40% trabajará en empleos existentes hoy. Y que según la prueba PISA de jóvenes de 15 años, un finlandés tiene 170 veces mejor desempeño en ciencias básicas que un mexicano, y 60% de brasileños estarían en el 10% más bajo en Corea. 

La gran epidemia del momento no es el Zika. Es quedarnos atrás de las demandas que plantea esta nueva Revolución. La gran amenaza para Costa Rica hoy, es partirse en dos. Una producto de una educación sin calidad. Y la otra. ¿En cuál de las dos creen los lectores que la pobreza será hereditaria? ¿Es sostenible una nación donde grupos definidos hereden la desocupación, la ignorancia, la pobreza, la limitación de servicios de salud, la vulnerabilidad al populismo, la exclusión con respecto a las redes significativas?

A pasito lento no vamos a llegar. Tenemos que dar saltos de rana. Por ejemplo, seguir las intuiciones de la neurociencia y ver al cerebro no como un cacharro donde los educadores depositan conocimiento sino como un instrumento autónomo de aprendizaje.

Nuestros niños se han auto-aprestado en digitalidad. La mayoría pueden utilizar el teléfono como una ventana hacia la Internet. Salta a la vista el fenómeno de que personas no escolarizadas aprenden a vivir con relativo éxito. ¿Por qué no investigar y replicar las circunstancias que han hecho que se auto-eduquen sin ayuda de la educación formal?

Sabemos que nos adentramos en una sociedad del conocimiento, pero ¿Qué estamos haciendo para que nuestros cantones sean comunidades del conocimiento?¿El alcalde por quien votaremos el próximo domingo está dispuesto a explorar este camino?

El hospital sin paredes, una innovación exitosa de hace unos decenios, ha de servirnos de analogía para crear la escuela sin paredes. Y las universidades deberían entrar en una competencia de innovaciones.

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