Una buena municipalidad

Publicado en La Nación el 11 enero, 2016
Categoría: Contribución
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En octubre del 2002 esta columna trató sobre lo que es un buen alcalde. El enfoque sobre sus características para detectar problemas, concebir soluciones y ejecutarlas, me sigue pareciendo razonable. Hoy quiero agregar otras dimensiones.

La Constitución dice que la administración de los intereses y servicios locales de cada cantón, estará a cargo del Gobierno Municipal, del cual su ejecutivo superior es el alcalde. Un cantón es una comunidad.¿Cuáles podrían ser los intereses de esa comunidad?

Interesa la infraestructura de los servicios esenciales. Pensamos en la municipalidad cuando las vías públicas están en mal estado o cuando los servicios de recolección de basura fallan. Pero podríamos pensar en ella si la seguridad del cantón no es la adecuada. Y la municipalidad podría plantearse un conjunto de aspiraciones que contribuyan a que la vida en el cantón sea más productiva y más grata.

Un desafío bien interesante es el de cómo convertir a la comunidad en actora de un proceso de creación de valor comunitario. ¿Cómo sería una comunidad productiva en ese sentido? Empecemos por no limitarnos por cosas. Pensemos en cómo hacer una comunidad más amable: en las intersecciones de las calles; en los saludos; en la disposición a ayudar, no solamente en situaciones especiales sino en situaciones rutinarias.Cuán útil podría ser que muchos miembros de la comunidad ofrecieran algunas horas de trabajo voluntario para ayudar a los estudiantes; para jugar juegos desarrollantes con los niños; para organizar a los ancianos en actividades saludables.

O de manera más innovadora: una comunidad que se planteara el problema de la brecha social y trabajara sobre ella no solamente desde un punto de vista asistencial. Que por ejemplo apoyara los esfuerzos de aprendizaje o de emprendimiento de los miembros menos favorecidos.

O una comunidad que se propusiera ella misma explorar formas de promover no solo el bienestar material sino la felicidad de sus habitantes: eventos artísticos, jornadas de salud mental, encuentros con significado entre sus miembros, actividades de contenido espiritual –no religioso- , que ahora ni siquiera imaginamos… Que no todo es asfalto y aceras en buen estado.

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