Decisiones colegiadas

Publicado en La Nación el 22 junio, 2015
Categoría: Artículos
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La idea de participar, siempre es bien recibida. Es una idea con buena prensa: nadie escribiría contra la participación. Como participar es apropiarse un poco de lo que ocurrirá y como pensamos que tener es mejor que no tener, nuestra reacción original cuando se nos ofrece participar, es positiva.

Quien propone la participación debería graduar la forma en la cual se puede participar. Todo debería empezar por lograr un acuerdo en lo fundamental. Qué es lo que queremos. Vamos a decir que sí o que no. Luego, sobre esas líneas maestras, se va elaborando el detalle. Ninguna arquitecta querría diseñar una vivienda con los propietarios presentes todo el tiempo.Ella escucha la lista de aspiraciones y luego se retira a elaborar unos bocetos, de los cuales va sedimentando el ante-proyecto. Quien diseña, ya sea un plano, una solución, un borrador de carta, una propuesta,necesita un tiempo de soledad, de trabajo en lo secreto, como si el ingenio y la creatividad fueran un tanto tímidos y necesitaran de esas condiciones para empezar a brotar.

Por eso en la empresa se sigue con éxito el método de yo hago un borrador y luego lo distribuyo para que le hagan sugerencias de modificaciones. Es el borrador mártir del cual hemos hablado en otra ocasión. El borrador –esté como esté- tiene un enorme valor. Es pasar de las ideas –inasibles, volátiles-a contar con algo concreto, con principio y fin, con arriba y abajo, sobre lo cual podemos empezar a decir, esto sí; esto no; a esto es mejor cambiarle el contenido, o la ubicación.

Algunos ejecutivos prefieren llegar a la reunión en la cual se empezará a hablar del asunto, ya con un borrador. Pero no hay que mostrarlo desde el principio porque eso podría cauterizar la creatividad. Los participantes podrían empezar a pensar en el borrador y no en el asunto, y éste es más rico que aquél.

El borrador en versión digital y proyectado en la pantalla es, la forma más eficiente de abordar asuntos, siempre que logremos proscribir el afán grupal de intentar hacerle mejoras a la redacción. Eso que quede para el final.

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