Vivat Academia

Publicado en La Nación el 23 diciembre, 2013
Categoría: Aprendizaje
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Acaba de celebrarse en la Universidad EARTH, la ceremonia de graduación de más de cien profesionales, procedentes de dieciocho países. La invitación llamaba a una ceremonia de graduación de agentes de cambio para las Américas y África.

Durante el acto se aludió al proceso formativo, utilizando la metáfora de una metamorfosis, que es lo que toda universidad seria debería aspirar a producir: un cambio tan profundo en sus estudiantes que los transformara, porque según se dijo ahí, es hora para un mundo mejor.

Las universidades podrían sentarse a esperar el advenimiento de un mundo mejor, o podrían, como lo hace la EARTH, diseñar su proceso educativo para contribuir a que ocurra ese cambio.

¿Y cómo se logra eso?El Rector José Zaglul da algunas pistas. Dice que la facultad dedica tiempo y amor a formar a sus graduados. O sea que le agrega una dimensión espiritual a las consabidas y no siempre cumplidas tareas de gestión académica. “Les hablo a los graduados con esperanza e ilusión”, lo cual abre de nuevo, una perspectiva en otras dimensiones y va más allá de simplemente recibirlos y mostrarles en el horizonte el momento en que podrán formar parte de la fuerza laboral. “Si en vez de valorar lo que tenemos, valoramos lo que somos, lo que podemos dar, seremos capaces de cambiar el mundo”. Mensaje que representa un desafío al consumismo imperante, a la avaricia que algunos han creído es la norma ética de la libertad de empresa y a la cosificación de los ideales que no nos deja levantar la mirada hacia las verdaderas fuentes del sentido de la vida.

Parece que estamos ante una universidad que va más allá de la responsabilidad de graduar profesionales y se pone a sí misma el desafío de graduar agentes de cambio. Y da un paso más y convierte ese desafío en acciones concretas y cotidianas para lograrlo. No basta con dotar a los graduados de herramientas técnicas y científicas sino que es importante despertar en ellos una vocación y un compromiso por contribuir al bien común. Buen ejemplo para los estudiantes y las universidades que se aprestan a iniciar sus nuevos años académicos.

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