El ojo del amo

Publicado en La Nación el 8 abril, 2013
Categoría: Artículos
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Dicen que el ojo del amo engorda al caballo. Cuando en una institución del tamaño de la CCSS, se da másautoridad y libertad de acción al director de un hospital, insertado en una comunidad, la expectativa de quienes entienden de estas cosas, es que el hospital funcione mejor. Ello requiere responsabilidad personal de quienes dirigen el hospital e incentivos para ellos, los cualesno siempre son sobresueldos.

Ahora la Caja ha tomado ladecisión de echar para atrás en la desconcentración que puso en marcha hace doce años. Y uno se pregunta qué ocurrió con lo que era razonable esperar.

Esto de la desconcentración funciona bien en grandes empresas. No nos imaginamos al presidente de General Electric o a su junta directiva, metiendo la nariz en lo que ocurre en plantas que se encuentran a miles de kilómetros de la sede central. O al papa diciéndole al párroco si coros o no coros.

Se menciona en la noticia de la echada para atrás (Luis Edo. Díaz, La Nación, 5 abril 13), que las listas de espera no han bajado. ¿Es un mal síntoma que no hayan bajado cuando puede haber cambiado el número de asegurados y su edad? ¿Era ese el único objetivo?

Se aduce que ahora se podría terminar con las compras hechas a precios mayores en algunos centros de salud. ¿Cómo se desconcentró la función de compras sin asegurar la defensa de los precios? Que el manejo de las provisiones de un hospital se optimice en tiempo y calidad debe lograrse sin deterioro de los precios. ¿Era la desconcentración cuidadosa y monitoreada?

Hay sistemas de control insensatos. Obligan a los directores de las entidades desconcentradas a emitir exhaustivos informes, lo cual estruja el tiempo requerido para una buena gestión. ¿Era este el caso?

Ahora seguirá un movimiento pendular hacia la concentración. Pero con la información periodística disponible, es válido preguntarse si los malos resultados observados no deberían haber llevado hacia una mejor desconcentración en vez de a su abolición. El caballo sigue en su sitio, pero ahora el amo estará más lejos.

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