Otra noche en el establo

Publicado en La Nación el 24 diciembre, 2012
Categoría: Convivencia
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Recordamos en una noche como la de hoy, a esa pareja buscando posada y algunos nos sentimos capaces otra vez, de hacerlos pasar la noche en un establo.La misericordia es compasión por las carencias del otro. No aparece en las cuentas nacionales ni en nuestra cuenta corriente, pero aumenta la calidad de vida porque una sociedad misericordiosa es más vivible.No todo se agota enproductividad y consumo.

Repaso en la Red las obras de misericordia y encuentro una lección de la Diócesis de Teruel, que dice cosas como estas: Enseñar al que no sabe; dar buen consejo al que lo necesita; corregir al que yerra; perdonar las injurias; consolar al triste; sufrir con paciencia los defectos del prójimo. Y otras, comodar de comer al hambriento y dar posada al peregrino, que me recuerdan los mandatos del Antiguo Testamento, algunos tan singulares como no recoger loque cae al suelo cuando se está recogiendo una cosecha, para que ese producto sea para los pobres y los extranjeros.

Si el amor es el objetivo estratégico, la práctica de la misericordia son las acciones conducentes a él.Como somos corporales y no ángeles, el amor no puede ser una pura explosión afectiva o intelectual, sino que ha de ser obras que salgan de nuestra boca, de nuestras manos, de nosotros como organismos.

La fuente que gloso, pone al día las obras de misericordia y habla de acompañar y alegrar al que está sólo; de llenar de esperanza al desilusionado; de ayudar a otros a encontrar trabajo; de acoger y reinsertar al transeúnte y al extranjero.

Y también de algunas obras de significado colectivo como promocionar a los pueblos subdesarrollados; defender los derechos de los marginados; combatir las injusticias y la opresión; defender el desarme y la no-violencia;liberar de la tiranía del consumo; trabajar por la unión de los pueblos y construir la civilización del amor.

Si queremos una sociedad más vivible –si queremos sobrevivir como especie- ese es el camino.

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