Dar y recibir afectos

Publicado en La Nación el 12 noviembre, 2012
Categoría: Artículos
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Dar y recibir afectos es abrirse a los demás. Es dejar a los demás entrar en nuestro interior. De una cierta manera es exponerse, arriesgarse. Dejar que alguien penetre y un día poder ser defraudado. Otro riesgo es entregar, confiar, dar y ser decepcionado.

No mejoramos en saltos discontinuos. Vamos muy paso a paso. Hay grados intermedios entre ser seco, ausente, indiferente y ser afectuoso, tierno, cálido.

El intercambio de afectos puede ser de naturaleza diversa. Tenemos relaciones de “conocidos”, de compañerismo, de amistad, de amor, de pareja, las cuales demandan y permiten diferentes tipos de intercambio.

La comunicación habitual, es una forma de intercambio. Con unos los contenidos deben ser seguros: hablamos del clima, del gobierno, del deporte. Con otros mostramos nuestra opinión en asuntos sensibles, y así escalando, llegamos al nivel de las conversaciones íntimas en las cuales revelamos nuestros temores y nuestras aspiraciones más personales.

También constituye una forma de intercambio el uso del elogio. Cuesta más esfuerzo elogiar a alguien distante que elogiar a alguien cercano. Aunque en esto sabemos que existe la paradoja de algunas relaciones cercanas en las cuales escasean los elogios y otrasmanifestaciones de cariño.

La comunicación corporal también difiere. Hay una distancia física aceptada para distintas relaciones. No nos acercamos a los desconocidos tanto como a los conocidos. Con los compañeros otra cercanía es permitida. Con las compañeras, existe el pudor y la prevención del acoso. Se puede hacer manitas con la pareja, pero no con la amiga. La mirada con la cual intentamos argumentar sobre un negocio es diferente a la mirada con la cual recibimos la confidencia de un compañero.

Aquí la pregunta significativa en cuanto al mejoramiento de nuestra capacidad de dar y recibir afectos es la de si nuestras manifestaciones tienden a minimizar el riesgo, si están frenadas por el cálculo o si por el contrario son generosas, audaces, expresivas. Y si nuestra capacidad de recibirlas es también abierta y agradecida.

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